Letzira Sevilla Bolaños
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En sus articulaciones ya no hay pernos, sus ojos no solo están dibujados, su boca dejó de ser un orificio que se abría a la voluntad de otro. La madera sucumbió ante el fuego de la vida y el paso de marioneta a niño hizo que la transformación de Pinocho además de ser física también conlleve el desafío de que aprenda a ser persona.

Pinocho no será una puesta en escena más, pues el Teatro Nacional Rubén Darío no será solo un escenario, pues de sus entrañas brotó esta obra, así que vuelve a tener producciones propias y abre esta nueva etapa fructífera con la “nacionalización” del hijo del carpintero italiano Geppetto.

“No deja de ser la historia del cuento original, sin embargo, nuestra adaptación se centra en el sueño de Geppetto para que Pinocho sea una persona de verdad, pero, ¿qué significa ser una persona de verdad?”, se preguntó Mónica Ocampo, Directora de la obra.

Y para dar respuesta a esa interrogante profunda y hasta cierto punto metafísica, Ocampo confiesa que trataron de no dar respuestas absolutas sino que enfatizan en lo que creen que es el camino para ser una persona de verdad, de ahí que destaquen la importancia de la vida en comunidad y la armonía en la convivencia con la familia.

Asimismo, el argumento realza la honestidad como el valor que dignifica a los seres humanos.

“Pinocho es un niño al que le van ocurriendo distintas cosas, sus derechos se ven vulnerados y hacemos la relación con la actualidad, con lo que pasa con nuestros niños que tienen que trabajar o están influenciados por malas personas, pero la característica principal de él es la curiosidad que no puede controlar, por eso es que le pasan todas esas cosas, hasta que finalmente aprende a tomar decisiones correctas y a reencontrarse con su familia”, emplazó Ocampo.

Desde el punto de vista artístico, la directora adelantó que prepararon para el público un planteamiento de fusión de lenguajes en el que la expresión oral se encadena con la corporal y la musical, hasta lograr un libreto singular.

“En la obra el trabajo del actor es fundamental así como es fuerte el trabajo colectivo y un trabajo de teatro físico desde el cuerpo, las acciones son la narración de una historia con el cuerpo, los diálogos y la música, pero necesitamos que el público termine de completarla con su imaginación y reflexión, porque no ofrecemos un discurso cerrado que no permita distintas lecturas”, prosiguió.

Elenco, vestuaristas y escenógrafo nacional

Pinocho, además de ser una producción del TNRD, cuenta con la particularidad de que el elenco es completamente nacional, y según señaló Mónica Ocampo, fue seleccionado a través de un taller que ella impartió en julio; asimismo, dijo que varios son miembros del Club del Clown, otros son acróbatas, payasos, titiriteros, mimos y actrices.

Adelantó que el Teatro apuesta por ir más allá de sus límites físicos, así que llevará la obra a varios departamentos del país, además de que tiene como meta viajar por Centroamérica para poder unificar el movimiento teatral y artístico de Nicaragua.

Compañía de teatro es un sueño

El actor Salvador Espinoza Moncada, Subdirector del Teatro Nacional Rubén Darío, dijo que la Compañía Profesional de Teatro es un sueño de todos, un sueño de muchos años, una utopía realizada. “Algunos intentos y esfuerzos de los que nos precedieron quedaron registrados en nuestra historia del quehacer teatral nacional en el campo de las producciones propias, bajo el código de Compañía Nacional o Profesional. En el camino quedaron las aspiraciones de distintos artistas que ya no nos acompañan en este mundo.

A ellos nuestro homenaje por su tesón, empeño y audacia por hacer del arte dramático una bandera de lucha por la subsistencia del arte y los artistas nacionales”, espetó Espinoza.

Entre los nombres que el actor mencionó se encuentran Pilar Aguirre, Blanca Amador, Ruth Obregón, Adán Castillo, Alberto Icaza, “Tacho” Sánchez, Esperanza Román, Jaime Alberdi, Pina del Carmen, Gloria Pereira de Belli, César Sobrevals y Socorro Bonilla.

Asimismo, Espinoza manifestó que dedican esta nueva época del teatro nicaragüense que se inaugura con el estreno de Pinocho, a la memoria de Guillermo Madrigal, “joven talento del arte teatral fallecido el pasado jueves 20 de septiembre”.

Tomenota:

La cita con Pinocho, Pepe Grillo, Geppetto y el hada madrina, entre otros personajes, es este domingo 23 de septiembre a las cuatro de la tarde, en un espectáculo que permitirá al público disfrutar de una obra que cuenta con música original, las  letras fueron escritas por el elenco y los arreglos son de Francisco
“Pancho” Cedeño.