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  • EFE

Fernando Botero, el más conocido de los artistas latinoamericanos en activo, cumple ochenta años y expone en Bilbao, al norte de España, 79 de sus características obras amables, vitalistas y llenas de colorido.
      
El artista colombiano tiene un año loco con motivo de su ochenta aniversario y lo celebra con exposiciones, entre otros lugares, en su Colombia natal, México, Italia, Bilbao, Lisboa y Nueva York.
       
La muestra que se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Bilbao está formada por 79 pinturas de su colección particular y un enorme caballo de bronce de tonelada y media, instalado en la Gran Vía de la capital vizcaína.

La retrospectiva comienza con ocho obras de su etapa de aprendizaje, sometida a influencias que fueron desde el muralismo mexicano al expresionismo abstracto de "Niño de Vallecas", de 1958, que revela además su admiración por Velázquez.
       
Otras salas recogen 22 obras con temas de Latinoamérica, con recuerdos de infancia, celebraciones tradicionales y la violencia que ha sacudido Colombia, con escenas que van desde un cuadro llamado "Ministro de la guerra", donde un militar pisa la cabeza a un hombre asesinado, a imágenes de costureras o de abigarrados bailes que evocan un mundo familiar andino de calles sin adoquines.
       
La plenitud formal y la quietud de los personajes de Botero se aprecia en las siete pinturas de religión, donde destaca el color, el púrpura de los cardenales, uno de ellos metido humorísticamente en una bañera.

En Bilbao también se pueden contemplar  14  obras que reflejan la alegría de vivir. Sin embargo, Botero también expresa con rabia los horrores de la guerra y condena la tortura en la serie que ha dedicado a la cárcel iraquí de "Abu Ghraib", de la que se puede ver en Bilbao un tríptico. 

Además hay obras que muestran sus bodegones, clasificados como naturalezas muertas pero que contrastan vivamente con las naranjas y sandías plenas de color y jugo que los llenan.