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Partieron cargados de ilusiones y seguros de que irían a dar lo mejor de sí. Tres alumnos de la Escuela Nacional de Ballet, cuya reapertura fue hace cuatro años, confiaron en la calidad de sus técnicas y junto a su maestro, William Herrera, emprendieron la ruta hacia Panamá, donde se desarrolló la competencia internacional de ballet.

En entrevista previa, William Herrera Gutiérrez, quien compitió junto a sus compañeros Raminribel Morales y Orlando López, dijo que ellos iban conscientes de que el nivel de exigencia era máximo por la calidad de los concursantes, pero que darían todo en el escenario para traer un lugar a Nicaragua; sin embargo, ayer regresaron más que triunfantes con dos medallas de oro y una de diamante.

“La experiencia fue maravillosa porque participamos en talleres de hip hop, jazz y ballet contemporáneo, impartidos por grandes maestros internacionales, como la cubana Caridad Martínez. Ellos también fueron jurados y se mostraron exigentes. El evento duró tres días: el viernes fueron los talleres, el sábado la competencia y el domingo la premiación”, dijo Herrera.

Los jóvenes participaron en las categorías solo y en trío, y dicen que tuvieron que esperar porque eran como 200 competidores en divisiones desde niños de seis años. “Nosotros íbamos en avanzado y la competencia fue muy dura”.

Los tres jóvenes ganaron el tercer lugar como mejor puntuación por escuela, entre 17, la de diamante la ganaron con el trío en la categoría grupo.

William Herrera Gutiérrez ganó con una variación de Don Quijote con la que ganó en la categoría solo, y el primer lugar con la Bayadera.

“Fue una experiencia única, tengo cuatro años bailando, fue una competencia muy reñida, y estoy contenta por haber conocido las generaciones que se están formando en Panamá y en otros países además de las condiciones que tienen para hacer ballet. Estamos contentos de los resultados a pesar de que tenemos condiciones inferiores”, aseveró Raminribel Morales.

En ese sentido, Ramírez Gutiérrez dijo que es importante que “además de haber conocido a tantos bailarines de calidad vimos que las condiciones con las que ellos cuentan para prepararse son totalmente superiores; sin embargo, a pesar de que no tenemos ni la mitad de lo de ellos hemos hecho un buen trabajo”,

El joven bailarín también aprovechó esta ocasión para hacer un llamado a las instituciones correspondientes para que se interesen por mejorar las condiciones de la Escuela Nacional de Ballet porque está seguro de que estas influyen en el rendimiento, además de que las oportunidades de participar en competencias y eventos internacionales fortalecen el nivel artístico.

“No es lo mismo ensayar en un tabloncillo perfecto que en uno que tiene ranuras en las que te podés lastimar”, enfatizó Herrera Gutiérrez.

Por su parte, el profesor William Herrera dijo: “Venimos muy contentos porque la calidad del trabajo que se está haciendo en Nicaragua, en la Escuela Nacional de Ballet, es obvia, de hecho allá estaban a la expectativa porque se domina en Centroamérica que estamos haciendo un buen trabajo, por ellos ya tenemos bailarines en otros países”.

Y para cerrar la conversación sostenida en las afueras del Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, el profesor dijo que espera que este logro también sirva de motivación para la juventud, porque aquí hay mucho talento.