• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • AFP

Con la misma intensidad alucinante y truculencia con que relata una escena de sexo o un suplicio, el novelista chino Mo Yan puede recrear los estragos de una guerra o un desbocado festín, por lo que ha sido comparado con el francés Rabelais, y también con Gabriel García Márquez.

Pero al lado de escenas grotescas, el autor de “Sorgo rojo”, galardonado ayer con el Nobel de Literatura, puede evocar el delicado “perfume de un loto”, señaló a la AFP una de sus traductoras al francés, Chantal Chen Andro.

Mo Yan --uno de los escritores más conocidos en su país, y uno de los más traducidos-- “toma tanto placer en describir un gran banquete como una matanza”, señala Sylvie Gentil, una de las primeras traductoras de este escritor.

El escritor chino, que era junto al japonés Haruki Murakami uno de los favoritos para ser coronado este año con el Nobel de Literatura, maneja la ironía y la sátira con pluma de maestro, y también el surrealismo.

El realismo mágico de su escritura le han valido a este novelista de 57 años, ser comparado no solo con Rabelais, que creó inolvidables gigantes glotones como “Gargantúa y Pantagruel”, sino también con el gran escritor estadounidense William Faulkner, también galardonado con el premio de la Real Academia Sueca, y a quien Mo Yan llama “mi padre”. Y con el colombiano García Márquez, quien como Mo Yan, considera a Faulkner una de sus grandes influencias. “Cien años de soledad”, escrita en 1965, y “El Sonido y la Furia”, la cuarta novela de Faulkner, publicada en 1929, son libros que Mo Yan “leyó y releyó en sus traducciones chinas”, subrayó Chen Andro.

Señaló que Mo Yan --quien ha sabido fusionar “los relatos tradicionales, la historia y lo contemporáneo”, como subrayó la Real Academia Sueca al anunciar el nuevo Nobel de Literatura--, se ha alimentado siempre de los recuerdos de su infancia.

El escritor, cuyo verdadero nombre es Guan Moye, nació en 1955 en Gaomi, provincia de Shandong (este de China), en el seno de una familia campesina.

Debió dejar la escuela durante la Revolución Cultural para trabajar en el campo y luego en una fábrica de aceite. Cuando tenía 20 años se unió al Ejército Popular de Liberación y comenzó a escribir.

Ha confesado que eligió su seudónimo, que significa “el que no quiere hablar”, cuando escribió su primera novela, “El rábano de cristal” (1986), en la que un niño que se niega a hablar cuenta la vida en el campo tal como era en la infancia del autor.

Mo Yan alcanzó la fama con “El clan del sorgo”, que relata las dificultades de los campesinos en el comienzo del régimen comunista en China, y que fue llevada a la pantalla bajo el título “Sorgo rojo” por el realizador chino Zhang Yimou, que obtuvo el Oso de Oro en Berlín en 1988.

El flamante Premio Nobel aborda en sus novelas, como en la monumental “Grandes Pechos y Amplias Caderas” --que fue prohibida en China--, y en “Las baladas del ajo”, algunos de los grandes temas de la sociedad china actual, como la planificación familiar, la corrupción política, las penurias de la vida rural.

El peso de la historia --guerras, pobreza, la vida bajo la ocupación japonesa y el comunismo-- es muy fuerte en toda su obra. Pero quizá para Mo Yan, son “las sensaciones vinculadas a su infancia”, y la imaginación, lo que marca toda su narrativa, sugiere Chen Andro.

“Él insiste mucho en sus libros sobre todos los sentidos, el imperio de los sentidos, pero la imaginación es el motor de su obra”, concluyó la traductora.