• Managua, Nicaragua |
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  • EFE

El cantante mexicano de música ranchera, Vicente Fernández, dijo adiós el sábado a los palenques, (recintos donde se realizan las fiestas tradicionales mexicanas), con su última presentación en uno de estos lugares que tuvo lugar en su tierra natal Jalisco.

Enfundado en un traje charro negro, con camisa y un lazo blanco, y su inseparable sombrero de charro, el cantante se despidió de su público en el palenque de Guadalajara, de donde es originario, y cuyos aplausos “se llevará en el corazón”, aseguró.

“Estoy aquí para darles las gracias por tanto que me dieron durante mis 46 años de carrera. Sus aplausos se van en mi corazón hasta el día en que me muera”, dijo el artista de 72 años ante las seis mil personas que coreaban “¡Chente, Chente!”.

Fernández, considerado el máximo exponente de la música de mariachi en México, anunció su retiro de los escenarios a comienzos de este año para dedicarse a su familia y con el ánimo de dejar una buena imagen entre su público.

A lo largo de su carrera, el intérprete ha ofrecido un sinnúmero de conciertos en los palenques en México, uno de sus escenarios predilectos, cuyo pequeño ruedo le permite saludar de cerca a su público.

La medianoche marcó el comienzo de una velada que prometía ser inolvidable, y a la que acudieron admiradores de distintas partes de México, pero también extranjeros que quisieron presenciar el histórico concierto.

La conocida promesa de “El Charro de Huentitán” de no dejar de cantar mientras el público no dejara de aplaudir, auguraba una noche larga.

Durante más de tres horas, Fernández interpretó canciones antiguas como sus más recientes grabaciones, que fueron coreadas de principio a fin por los asistentes. Su pelo blanco contrastaba con la potencia de su voz y la energía que despliega en el escenario.

“Por tu maldito amor”, “Nos estorbó la ropa”, “Lástima que seas ajena”, “Acá entre nos”, “Mujeres divinas” y “Urge” fueron algunos de sus éxitos más coreados.

También tuvo tiempo para los clásicos de la música ranchera como “Que te vaya bonito”, “Si nos dejan”, de José Alfredo Jiménez, “La diferencia”, y “Ya sé que tú te vas”, de Juan Gabriel.

¡”No te vayas, Chente”! le gritaron en más de una ocasión desde las butacas, mientras cerraba los ojos para escuchar al público unido en una sola voz coreando las canciones.

Fernández estuvo acompañado de su esposa, Cuquita, a quien se acercó a besar en varias ocasiones y le dedicó “Se me hizo tarde la vida”; además de sus hijos Gerardo y Alejandra, a la que invitó al escenario para cantar la melodía que lleva su nombre.

“La suerte llega si la buscas, solo se da trabajando. Gracias por irme a ver a donde cantara”, recitó en medio de las estrofas de “El hijo del pueblo”, de José Alfredo Jiménez, lo que provocó que el público lo ovacionara de pie.

Conmovido en medio del escenario, Vicente soltó el llanto y se tapó el rostro con las manos, para luego agregar “¿Ya ven por qué los quiero tanto?”.

Los acordes de la popular melodía “Guadalajara” marcaron la recta final del concierto en el que no pudieron faltar himnos como “Jalisco”, “El rey”, “México lindo y querido”, que fueron el colofón para la despedida.

Pero ninguna canción más apropiada para poner punto final a su presentación como “Volver, volver”. Apenas sonaron los primeros acordes y el público se volcó en cariño a “Chente”, el auditorio se volvió una sola voz.

Vicente Fernández cumplió y se despidió en medio de una lluvia de rosas y regalos que cayeron al escenario.

El mexicano atrapó a su público con un abrazo para ponerlo simbólicamente cerca de su corazón y luego abandonó el ruedo en el que su huella quedará por mucho tiempo.

Su gira de despedida llegará a su fin con dos conciertos, el 14 y el 15 de diciembre próximos, que también tendrán lugar en Jalisco.