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Esta vez la visita al médico no fue la cotidiana, hoy el especialista en su rostro tenía otro semblante, la noticia no fue la más alentadora, en sus manos estaba el diagnóstico: cáncer de mamas.

Muchas mujeres a diario viven una escena como la anterior, una noticia difícil de digerir y es sobre ese tema que hoy vamos a enfocarnos. Asumir un diagnóstico en el que toca asumir una nueva realidad requiere de un acompañamiento psicológico tal como dice la psicóloga Chepita Rivera, “tiene como base fundamental reinventar una nueva historia, que parte desde el primer diagnóstico”. Y esto sucede porque casi siempre se asocia el cáncer a la muerte.

La importancia del acompañamiento psicológico no trata únicamente de crear un ambiente motivacional temporal, sino “de bajar los niveles de angustia para poder orientar a la persona, que su mente esté tranquila al momento de tomar las decisiones correctas, en una circunstancia donde todo debe ser rápido”, continúa Rivera, quien también es sobreviviente de cáncer de mama y vivió en carne propia la terapia psicológica de principio a fin, misma que hoy día le ha dado fuerza para motivar a otras mujeres víctimas de este flagelo a través de su Máster como psicóloga clínica.

Sabemos que no es sencillo asimilar la idea de que se tiene cáncer y es en ese momento que la persona se desestructura ante la posibilidad de pensar y establecer un orden de prioridades, separando lo importante de lo urgente. Según la psicóloga, el acompañamiento ayuda a jerarquizar las ideas, “yo le llamo organizar, porque todo es importante solo se debe priorizar”, indica.

Para hacer frente a este mal se necesitan las condiciones necesarias y es en este sentido que nuestro sistema de salud pública falla, “pues no se estila en todos los centros el acompañamiento como lo hace la Fundación Ortiz Gurdián, FOG, por ejemplo, que viene a beneficiar a las mujeres con este problema desde el momento del diagnóstico hasta el último suspiro de vida”, refiere Rivera.

“El acompañamiento profesional es determinante para la recuperación, pues de no hacerlo también podría ocasionar que la enfermedad avance a diferentes etapas, por el vínculo directo del estado emocional con el cáncer", agregó.

La quimioterapia es uno de los momentos cuando más se requiere de apoyo profesional, pues es la etapa de duelo cuando se da la pérdida del cabello, se ve afectada la frescura de la piel, las uñas y cuando hay mastectomía se afecta su autoimagen y el erotismo por ya no sentirse sensual, explica la doctora Rivera.

Cuando un miembro de la familia es diagnosticado con cáncer pueden suceder dos fenómenos: apoyo total e incondicional o se agudizan los conflictos ya existentes. Muchas incluso son abandonadas por sus esposos. “Con el cáncer hay un componente emocional, según estudios, es un grito del cuerpo cuando algo referido a las emociones no se atendió o fue callado, indica la psicóloga.

Y en este sentido, es que se considera que el cáncer de seno en una mujer joven es más agresivo, porque el proyecto de vida es distinto al de alguien después de la cuarta década. No pierda la fe, mientras haya vida habrá esperanza.