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Quizás ha perdido la potencia de su voz por el paso de los años, sin embargo, el entusiasmo y la pasión por el teatro los conserva incólumes. Es como la tierra en la que germinó la semilla cultivada por los hermanos cristianos de la escuela La Salle. El de Edgard Sarria es un nombre que ya está inscrito entre el de los mejores actores de Nicaragua, gracias a su trayectoria y dedicación.

“Me eduqué con los hermanos de La Salle, desde infante hasta quinto año, ahí cantaba, declamaba, actuaba y ellos siempre me promovieron. Ya mayor fui a la universidad y con compañeros formamos un núcleo de teatro con Alberto Icaza y doña Salvadora Portocarrero, era el grupo Teatro Experimental Universitario, TEU”, señaló Sarria.

No obstante, al saltar de las aulas a las oficinas, Sarria tuvo que alejarse del teatro porque su jefe no quería que él anduviera “en esas babosadas que no son ni de hombres”.

Así se vio mermado justo cuando había una época de esplendor del teatro, en la que se promocionaba desde la crítica y desde los premios lo que estimulaba a los actores y a las actrices.

“En ese tiempo Jaime Alberdi quería que hiciera el papel de la Escorial, pero no pude, Alberto Icaza ya había crecido y obtuvo el protagónico. Esa obra ganó la mejor dirección, la mayor producción, mejor actor secundario, todavía me pongo erizo ante tanto éxito”, recordó.

Pero su historia en las tablas no había concluido, así que cuando regresó a vivir a Managua conoció a doña Gladys Ramírez Espinoza y a doña Gloria Pereira de Belli, ellas eran las directoras del Teatro Experimental de Managua y lo invitaron a llegar a los ensayos de una obra que presentarían.

De sus actuaciones dice que hay una gran cantidad de obras que le han llenado grandemente y por las que ha sentido una gran satisfacción, sin embargo, dice que el público fue muy favorable con él, pues, a veces hacía papeles que no eran principales, sin embargo, la gente siempre le aplaudía.

“Me fui llenando de alegría porque el teatro es vida, lo llena a uno, nunca me ha interesado la remuneración sino los aplausos porque ahí es donde uno se da cuenta si realmente gustó o no, y yo desde mi humildad me di cuenta en varias obras que el público me aplaudía bastante, pero nunca me he jactado”, señaló.

Y para Sarria, la razón del éxito es que siempre se entregaba en cada papel que hacía, ya fuera para hacer reír, llorar o para que lo detestaran.

Finalmente, el hombre que interpretó el personaje del Güegüense en una producción del Teatro Nacional Rubén Darío dijo: Yo he amado el teatro.

Homenaje en su cumpleaños

“Este señor que está aquí presente cumple 80 años pero bien jalados, este hombre hace teatro desde su juventud en su León natal y fue parte del movimiento tan importante que hubo en Nicaragua con el teatro universitario de León y ya en Managua trabajó con varios grupos y hasta compartió escenario, en El jardín de los cerezos, con Socorro Bonilla Castellón”, manifestó el actor Salvador Espinoza.

Asimismo, anunció que esta noche se realizará un homenaje a don Edgar Sarria, “un tributo que lo pensamos desde inicios de año como una muestra de cariño de la gente de teatro y del mismo teatro, un reconocimiento a su gran labor como una figura esencial dentro de la historia del teatro en Nicaragua”.

El homenaje consistirá en la realización de la obra El día que me quieras, interpretada por el elenco de la Comedia Nacional, dirigida por Erasmo Elizaga, “esta obra le gusta a él y vamos a darnos el honor de complacerle ese gusto”, indicó Espinoza.

Después va a haber una descarga artística que queremos llamar un café concert en el lobby del teatro, en el que los actores cantarán y declamarán, además de que harán escenas para que haya más participación de otros artistas no solo de la comedia.