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A escasos días de que se inaugure el tabernáculo de las artes visuales nicaragüenses, sus organizadores anuncian con satisfacción que todo está preparado para este “coctail” de ingenio, creatividad y modernidad.

La VIII Bienal de Artes Visuales patrocinada por la Fundación Ortiz Gurdián y por Banpro, este año puede considerarse novedosa, pues además de proyectar el trabajo de los artistas nacionales, esta vez se dio a la tarea de promover un proceso de fortalecimiento de los conocimientos de los artistas, a través de una serie de talleres con apoyo del Centro Cultural de España en Nicaragua, Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, y de la Alianza Francesa que brindará el espacio para montar la exposición.

“Esto es innovación porque tiene que ver con los talleres y la ampliación de nuestro ámbito, que ya trasciende. La transformación se debe a que el comité organizador no estaba satisfecho con que la Bienal se limitara a ser una exposición de obras de arte cada dos años y que durante el tiempo intermedio no pasara nada, se invitaba un jurado internacional, se hacía una convocatoria abierta, se elegían las obras para que fueran a la centroamericana y luego hasta los dos años se repetía el ciclo. Entonces pensamos que debería tener una visión más consistente y sólida para los artistas nicaragüenses”, señaló Juanita Bermúdez, una de las organizadoras.

Y con esa inquietud invitaron a un comité de curadores integrado por María Iovino, curadora colombiana, María José Chavarría, curadora del Museo de Arte y diseño contemporáneo de Costa Rica, y Emiliano Valdés, curador independiente de Guatemala, ellos recomendaron que la Bienal debería ser una instancia de reflexión, investigación y análisis de la realidad para que los artistas supieran por qué se está haciendo una obra.

El objetivo es que detrás de cada obra haya un proceso de investigación porque el arte ha sufrido una transformación tremenda debido a los cambios brutales que se han dado, “la tecnología transformó el mundo, la física cuántica está transformando el mundo y son innumerables las causas que han motivado los grandes cambios de la humanidad y los artistas son los seres más sensibles al cambio, porque tienen una capacidad perceptiva especial, así que pensamos que su arte no debe seguir siendo regida por cánones tradicionales sino que debía nutrirse de todas las innovaciones y no solo de otras disciplinas que tienen que ver con el desarrollo social”, prosiguió. Los curadores recomendaron una serie de talleres de fortalecimiento y se invitó a críticos, curadores, historiadores, artistas consolidados del extranjero para que los impartieran a los artistas visuales y que estos pudieran familiarizarse con los procesos creativos, el pensamiento crítico, la historia del arte contemporánea.

La muestra

Los proyectos se van a presentar en la Alianza Francesa entre el 2 y el 24 de noviembre, de 8 a.m. a 8 p.m., de lunes a viernes, los sábados de 8 a.m. a 5p.m.

Cabe resaltar que el lunes 29, el martes 30 y el miércoles 31 habrá conferencias con cada uno de los curadores sobre los avances de este proceso, en el auditorio del edificio corporativo de Banpro, ubicado de la rotonda El Güegüense, media cuadra al este.

Asimismo, durante los días de la Bienal vamos a tener encuentros con los artistas participantes para discutir el desarrollo de sus obras y una vez concluida la muestra, la Bienal seguirá siendo un espacio de reflexión, concluyó Bermúdez.


Artistas participantes

Después de los talleres se hizo una convocatoria abierta a los artistas para que presentaran nuevos proyectos, de todos los curadores eligieron seis proyectos realizados por Patricia Belli, Colectivo Veinti3, integrado por Darwing Andino, Juan Carlos Mendoza, Consuelo Mora y Moisés Mora.  También fueron electos Alejandro Flores, Ericka Mierisch, Ricardo González Mejía y Ricardo Mirando Huezo.
Este año la Bienal tiene una artista invitada: doña Maruca Gómez, de quien se conoce como su faceta artística la de la escultura, pero detrás de eso su vida ha sido completamente dedicada a desarrollar dentro de ella un proceso artístico extraordinario, a los 68 años empezó a ir a una escuela de arte a Nueva York y ha asistido regularmente dos veces al año.
Recicla materiales para hacer esculturas, convierte en una pieza de arte jícaros secos, todo lo transforma en arte, sus jardines son una obra.
La Bienal consideró que es un personaje fascinante del arte y es justo hacer un reconocimiento a esa trayectoria.