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Con un acto en el que el programa estuvo cargado de teatro, danza y canto, el Instituto Nicaragüense de Cultura conmemoró el centenario del natalicio del poeta Pablo Antonio Cuadra.

La actividad contó con la presencia de cultivadores de todas las artes, representantes diplomáticos y admiradores de la obra del escritor vanguardista.

La celebración fue más allá del tributo en el escenario, pues se inauguró la Sala Pablo Antonio Cuadra, un homenaje permanente en el que los visitantes tendrán la oportunidad de conocer al bardo que también practicó las artes plásticas.

El doctor Jorge Eduardo Arellano ofreció una breve semblanza de PAC y entre muchas cosas destacó que “cantar, contar, fundar, descubrir, mitificar, fundir, rescatar, celebrar y consagrar son los verbos definitorios de su obra poética”.

Por su parte, el arquitecto Luis Morales Alonso, Director del Instituto Nicaragüense de Cultura, dijo que al aproximarse el centenario del natalicio de PAC, como institución empezaron a idear cuál sería el mejor homenaje, partiendo de que ya existe el Centro Nicaraguense de Enseñanza Artística Pablo Antonio Cuadra, y en ese disertar surgió la idea de nombrar a partir de ayer una sala consagrada a él.

También indicó que realizaron un concurso de artes plásticas en el que están artistas consagrados y artistas jóvenes, además de un concurso de ensayos.

Dentro de estas mismas celebraciones también manifestó que restauraron junto a Mauricio Solís el mural del cual fue gestora la escritora Ninfa Farach.

En la nueva Sala Pablo Antonio Cuadra hay una semblanza del poeta realizada por Jorge Eduardo Arellano, la que estará permanente; asimismo, hay documentos originales y manuscritos.

Ricardo Gómez realizó en mosaico la obra de PAC Pirámide de Quetzalcóatl y los ángeles, mientras que Sócrates Martínez trabajó un retrato escultórico que está ubicado a la entrada de la sala, sin olvidar el mural de arenilla del arquitecto Morales Alonso.

En la actividad estuvieron algunos descendientes de PAC, entre ellos su hijo Ruy Cuadra y su nieto Pedro Xavier Solís, quien en nombre de la familia agradeció a quienes gestaron esta acción.

Así que los nicaragüenses ahora cuentan con este espacio consagrado al padre de El Pez y la Serpiente, para tener un acercamiento más íntimo a su obra.