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  • EFE

Cuatro años después del primer filme, la saga Twilight llega esta semana a su fin con el esperado desenlace de la historia del vampiro Edward y Bella, un romance que saltó a la realidad para delicia de sus millones de fans y que en el cine atrajo a espectadores por valor de 2.500 millones de dólares.

Mientras centenares de fanáticos de la épica saga acampan ya en el exterior del Teatro Nokia de Los Ángeles, donde mañana por la noche se celebrará la premier de la película, el resto de los espectadores tendrán que esperar al viernes, día programado para el estreno en todo el mundo.

Ese día será el principio del fin de un fenómeno que ha salido de las pantallas y que ha hecho de los protagonistas de las películas auténticos ídolos de adolescentes.

Producida por Lionsgate -responsable también de "The Hunger games"- y con un presupuesto estimado de 131 millones de dólares, según la web especializada IMDB, el objetivo es superar los 709 millones de recaudación conseguidos por la entrega más exitosa de la saga hasta el momento, "New Moon" (2009).

Para ello, esta última parte de la historia se ha cuidado hasta en los más mínimos detalles -incluso se ha encargado el tema principal a uno de los grupos más prestigiosos del panorama musical, Green Day- y se ha limitado mucho la aparición de imágenes de la película e incluso la promoción por parte de los artistas.

Una quinta película que cerrará una historia salida de la imaginación de la estadounidense Stephenie Meyer, que publicó su primera novela, "Twilight", en 2005. Una hábil mezcla de vampiros, hombres lobo y amores adolescentes que daría lugar a otros tres libros -"New moon", "Eclipse" y "Breaking dawn"-.

Una saga distribuida en 50 países y que ha vendido 116 millones de copias, según los datos de la web oficial de la escritora.

El inmediato éxito de la historia atrajo rápidamente el interés de Hollywood, que se puso manos a la obra para en 2008 estrenar la primera película, protagonizada por los entonces desconocidos Robert Pattinson, Kristen Stewart y Taylor Lautner, que contaban en aquel momento con 22, 18 y 16 años.

Con un presupuesto de 37 millones de dólares, la película consiguió situarse en el puesto 13 de las más vistas del año, recaudó 392 millones de dólares y, sobre todo, desató un fenómeno de fans como hacía tiempo que no se veía.