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No solo se vivió la fusión entre pintura y poesía, cuando la escritora Blanca Castellón inauguró con sus versos la exposición de María Eugenia Fonseca de Lacayo, sino que también fue una noche en la que la artista del color mostró una simbiosis interesante entre sus tradicionales cuadros al óleo y las nuevas formas de representación a partir de fibras textiles y materiales orgánicos, en una eclosión de cuido al medioambiente.

“Deshilando el tiempo” es el nombre de la muestra inaugurada este viernes en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, en la que Fonseca, quien en exposiciones anteriores ha retomado el motivo maya en obras como “Un sueño Maya”, inspirada en la creencia de nuestros ancestros acerca de que al morir el alma era elevada al cielo, la cual materializó en una especie de cesta que vuela y deja que el viento juegue con diversas cintas de colores en cuyas puntas hay esferas, como una alegoría del vuelo del alma.

La nutrida concurrencia disfrutó la exposición en la que con reminiscencias de esas evocaciones precolombinas, la artista puso a prueba su capacidad para tomar piezas tan simples como una mecha de lampazo, moldearla, desintegrarla y reintegrarla hasta alcanzar el grado de belleza deseado, jugando con la luz y el entorno.

Además, Fonseca de Lacayo no solo vivió su eterno vínculo con el pincel para la realización de las 26 obras que expuso, sino que dirigió sus dedos hacia el lienzo con el que trabajó durante una década, pero esta vez no trató de modificarlo bajo la esencia del óleo, sino que exploró el telar mismo hasta llegar a su esencia, a la materia primigenia, a esos hilos que al ser tejidos se unen para dar vida a la tela en su acabado final. Deshilando el tiempo es una muestra heterogénea, figurativa y de contrastes, tanto en texturas como técnicas y formas, que estará abierta hasta el 5 de diciembre.

Los versos de Blanca Castellón

Antes que el público pudiera admirar las genuinas piezas de Mariú Fonseca de Lacayo, la crítica de arte María Dolores Torres presentó su exhaustiva valoración de las mismas como preámbulo al recital que preparó la poeta Blanca Castellón.

Sus versos envolvieron a los asistentes en la magia de la palabra, cuyo hechizo fue complementado con el poder de la imagen.

Uno de los momentos de mayor emotividad fue cuando Castellón leyó el poema que escribió para su amiga y compañera en la aventura de fusionar versos con colores, en el que encierra la esencia del trabajo de Fonseca en versos como:

“¿Quién provoca tanta magia?

¿Quién sale de entre las auroras boreales?

¿Quién hila y deshila con la aguja del tiempo?

Es ella la del pincel inquieto,

La misma que encontró la llave maestra

Para abrir la puerta hacia la libertad”.