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  • EFE

La búsqueda, captura y muerte de Osama Bin Laden podría haberse trasladado al cine como un drama patriótico de difícil digestión, pero Kathryn Bigelow lo narra en “Zero dark thirty” con un pulso narrativo y cinematográfico que hace de ella una gran película y un ejemplo de cine de altura.

Jessica Chastain, esa actriz que hasta hace apenas dos años era una total desconocida, hoy es un rostro imprescindible del cine, es la perfecta protagonista de una película que no se regodea en el dolor de los atentados del 11S ni en la rabia que debió presidir la búsqueda de Bin Laden.

Se limita a utilizar un buen argumento para construir una de las mejores películas de Hollywood de los últimos tiempos, sin que la historia real domine la ficción.

En “Zero dark thirty”, Bigelow traza con precisión una historia tan conocida como desconocida, tan publicitada como ocultada al gran público por esa gran potencia que es Estados Unidos, y que tan bien sabe manejar sus logros para reafirmar su control sobre el mundo.

La búsqueda, captura y muerte de Osama Bin Laden podría haberse trasladado al cine como un drama patriótico de difícil digestión, pero Kathryn Bigelow lo narra en “Zero dark thirty” con un pulso narrativo y cinematográfico que hace de ella una gran película y un ejemplo de cine de altura.

“Zero dark thirty” se ha estrenado en Estados Unidos, donde ya ha sembrado la polémica, y llegará a lo largo de enero a los cines de todo el mundo.