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  • EFE

“The Master”, de Paul Thomas Anderson, es un filme colmado de controversia debido a su inspiración en los primeros años de la Cienciología, aunque el director asegura que no pretendía “levantar revuelo”.

El cineasta es consciente de los sentimientos encontrados que ha desatado esa película, pero según explicó en un encuentro con periodistas durante su presentación en París, no se considera un “director polémico”.

Y es que, pese a la buena acogida de la crítica y del público, la cinta no se ha librado de reproches en Estados Unidos, sobre todo por parte de los adeptos a la Cienciología, que algunos ven como una religión y otros como una secta.

La Cienciología ha servido como reclamo para un filme alabado desde su estreno y que triunfó en la Mostra de Venecia, donde se llevó el León de Plata a la mejor dirección y la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina, concedida ex aequo a sus dos protagonistas, Philip Seymour Hoffman y Joaquin Phoenix.

“Estoy contento con el resultado, es exactamente lo que quería”, asevera el padre de la criatura, niño bonito del cine estadounidense desde los inicios de su selecta carrera (solo seis películas en dieciséis años), y cuya anterior cinta, “There will be blood”, se remonta a 2007.