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El cine es un arte de esos que además de impresionar por los recursos que utiliza para contar historias, también encierra sus propios misterios, aquellos que suscitan interrogantes cuyas respuestas no están a simple vista.

Por experiencias propias o ajenas nos consta que las películas de terror desasosiegan el espíritu y hasta provocan pesadillas en las personas más sensibles, sin embargo, lo que podría parecer inverosímil es que los actores y las producciones mismas terminen envueltas en situaciones extrañas o trágicas.

En Latinoamérica MSN se presentó un listado de 10 películas que supuestamente han sido víctimas de maldiciones o dramas.

El registro lo encabeza The dark knight rises (2008) y la retoman por la muerte de Heath Ledger, quien interpretó al Guasón y fue encontrado inconsciente en su cama por su ama de llaves.

Además, Christian Bale, Batman, fue detenido por presunta agresión a dos miembros de su familia, mientras que Morgan Freeman resultó gravemente herido en accidente de auto.

En el segundo lugar está La dimensión desconocida (1983). Su tragedia se resume así: el actor Vic Morrow filmaba una escena de acción junto a dos niños, cuando un helicóptero que volaba a una altitud de solo 8 metros fue impactado por una explosión de pirotecnia. El helicóptero se estrelló y decapitó a Morrow y a uno de los niños, mientras el otro menor murió aplastado.

El tercer peldaño es para Poltergeist, Juegos diabólicos (1982) y según el portal web un maleficio se extendió entre el primer y el tercer filme, porque murieron cuatro miembros del reparto.

Dominique Dunne, quien interpretaba a la hermana mayor de la protagonista, fue estrangulada por su novio a los 22 años; Julian Beck, que debía aparecer en la segunda parte, murió de cáncer de estómago a los 60 años, y Will Sampson, que interpretaba a un médico indio, falleció por culpa de problemas pos-operatorios a los 53 años.

Sin embargo, el caso más conocido es el de la protagonista, Heather O’Rourke, que murió de un shock séptico a los 12 años, tras filmar la tercera parte de la saga. Se dice que su madre, mientras se encontraba en la sala de espera del hospital, la vio por una ventana y escuchó que le dijo: “Mamá, no voy a volver”.

El Bebé de Rosemary (1968) fue puesto en el cuarto sitio porque el productor estuvo a punto de morir durante el rodaje, el compositor de la música murió de forma similar a un personaje de la película y la actriz Sharon Tate, quien se encontraba embarazada, fue asesinada junto a otras cuatro personas en una casa de Los Ángeles por seguidores de una secta satánica liderada por Charles Manson.

El quinto puesto es para El Conquistador de Mongolia (1956), pues se dice que 91 personas que trabajaron en este filme contrajeron cáncer y 46 murieron por esa causa.

Y El Exorcista (1973) no podía faltar, pues una cadena de muertes afectó al equipo: entre cuatro y nueve personas fallecieron durante el rodaje (entre ellos los actores Jack MacGowran y Vasiliki Maliaros, además de un experto en efectos especiales y un cuidador nocturno).

“Los decorados se incendiaron y varios dicen haber visto teléfonos levantarse sin explicación lógica. El director William Friedkin le pidió a un sacerdote que hiciera un exorcismo real para poder seguir rodando la película con tranquilidad”, señala la publicación.

Inolvidable la muerte de Brandon Lee en El Cuervo (1994), tras recibir un disparo en pleno rodaje mientras filmaba una escena.

El hombre de acero no se escapó de la siniestra lista, porque en los años 50 George Reeves, que interpretó al superhéroe en televisión, apareció muerto de un disparo en la cabeza.

Posteriormente, Christopher Reeve, permaneció cerca de diez años tetrapléjico por una caída montando a caballo. Y por último, Richard Pryor, que intervino en Supermán III fue víctima de esclerosis múltiple.

Rebelde sin causa (1955) también fue incluida porque tres de sus protagonistas principales fallecieron antes de cumplir los 40 años. El mismo James Dean, que no alcanzó a ver la película estrenada, falleció en un accidente de auto tras estrellarse frontalmente contra otro auto.

Volviendo al cine de terror, La profecía (1976) devino en historias inimaginables: el avión donde viajaba el actor Gregory Peck fue impactado por un rayo y, ocho horas después, ocurrió lo mismo con la aeronave en la que viajaba el guionista. El equipo arrendó un jet para movilizarse, pero por exceso de personas no pudieron subirse, ese avión despegó sin ellos y a los pocos minutos se estrelló contra un automóvil, que luego impactó a otro vehículo donde viajaban la esposa e hijo del piloto. Todos fallecieron.

El productor se salvó de una bomba que el grupo terrorista IRA había colocado en su hotel. John Richardson, de efectos especiales, sufrió un accidente automovilístico en el que una colaboradora resultó decapitada, tal como ocurre en una escena de la película.