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En un bosque habitaba un gigante llamado Julio, quien tenía una casa muy limpia y llena de felicidad, vivía con muchos animales: un perro, dos loros, una tortuga, que eran los animales preferidos de Julio.

Por las mañanas salía al bosque a cortar frutas para su desayuno, le daba de comer a sus animales y subía a la montaña a cortar leña; por las tardes tocaba su guitarra y le cantaba a sus animales; por las noches dormía y soñaba que los ríos eran de chocolate, las piedras eran de caramelo y los peces eran de banano, todo el planeta estaba lleno de colores, olores y muchas frutas.

Un día llegaron al bosque unos turistas, era una familia: mamá, papá y dos niños. Cuando el gigante despertó agarró su hacha y se fue al fondo del bosque a cortar árboles para leña, cuando los niños escucharon los hachazos que daba el gigante, fueron en rastro de los ruidos, cuando vieron al gigante se asustaron de ver a alguien tan grande; el cabello del gigante era como los rayos del sol, sus ojos eran color verde, los niños asombrados le preguntaron: -¿Quién eres?-. El gigante respondió: -Soy Julio-. Los niños le respondieron: -¿por qué cortas los árboles de este lugar?-. Julio dijo: -cuando yo corto un árbol siembro dos de repuesto de los que corté.

Toni y Libia al ver que el gigante les hablaba con sinceridad decidieron escucharlo, él les contó que todos los niños que llegaban allí pensaban que él era un gigante malo y egoísta, pero que eso no era así, a él le gusta ser amigable con los pequeños y jugar mucho. Cada vez que Toni y Libia tenían vacaciones iban a visitar a su amigo Julio quien les contaba que él recogía la basura y la transformaba en algo que sí servía a la naturaleza.

A algunos kilómetros del bosque quedaba una ciudad totalmente contaminada por fábricas y las máquinas estaban destruyendo los últimos árboles.

Al pasar los años Julio se iba haciendo más y más anciano, pero su bosque nunca se hacía más viejo, ni feo, cuando los niños llegaban a visitar a Julio, los niños se hacían más jóvenes pero nunca perdían su amistad, le ayudaban a sembrar más árboles y plantas, el bosque se ponía más verde y frondoso, los pájaros llegaban de todas las partes del mundo.

Los niños crecieron, fueron padres y tuvieron hijos, ellos llevaban a sus hijos al bosque y le ayudaban al gigante a recolectar la basura que llegaba de las fábricas, los niños de Tony y Libia fueron muy amigables con el gigante, hacían lo mismo que sus padres, con los desechos de las fábricas hacían juguetes y se los regalaban a los niños más pobres de la ciudad, para que tuvieran algo con que jugar. De tantos años murió el viejo gigante Julio, pero todos siguieron el ejemplo de Julio y así terminó este cuento con un final triste.

Les quiero decir algo, que cuidemos el ambiente para que en el futuro nuestros hijos conozcan por lo menos algo de la naturaleza, aunque no disfrutarán de lo que nosotros disfrutamos.

 

* 2do lugar