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De pronto desperté de mi profundo sueño, eran como las dos de la madrugada del mes de agosto… es invierno, todos usan chalecos, abrigos, etc. Yo solo estoy en una acera de este mundo, con un trozo de periódico que me cubre…

Hola, mucho gusto, mi nombre es Bartolo, tengo once meses de haber llegado a este mundo, no tengo casa, mucho menos familia, pero vivo admirando la belleza natural… soy un cachorro, no tengo alguna clase de raza, por eso me abandonaron y separaron de mi madre en cuanto nací… a pesar de todo lo que me ha pasado tengo amigos, no muchos en realidad, pero sí los que me necesitan y necesito para complementarme.

En este momento me encuentro con mi amiga Ilusión, una divertida y cariñosa lagartija; es un reptil escurridizo, vivaz y complejo… ustedes pensarán qué puede hacer un cachorro con una lagartija… pues nosotros vivimos en la ciudad, ella es un réptil y nos hemos metido en cientos de problemas por eso, a veces los humanos quieren tomarla para llevársela a sus hogares. Ella es muy hermosa, tiene unas pestañotas divinas y en sus ojos se refleja el sol.

A veces, cuando los niños nos están persiguiendo ella se mete en las alcantarillas de la calle, yo soy muy grande, y ni modo, no quepo en esos lugares… a veces los niños son malos y por divertirse, a Ilusión y a mí nos agreden, si tan solo supieran que yo quisiera tener una familia…

Les cuento, a los pocos días que nací, viví en una granja, por cierto ¿ya les había dicho que Ilusión y yo no comemos carne?, somos vegetarianos porque un día supimos que a Ilusión la querían para hacerla en sopa… de imaginarnos la tragedia de a cuantas otras lagartijas, tal vez familiares de Ilusión las habían hecho en esa famosa sopa de garrobo como le llaman… ya me salí del tema, la granja donde yo habitaba era enorme, yo era un indefenso cachorrito y querían que cuidara todo eso… no pude y me abandonaron. Ahí en esa granja comía de todo, manzanas, ¡que ricas manzanas, me encantaban!, los melones y las sandías eran mis favoritos… aquí sin embargo, a veces nos morimos de hambre, Ilusión y yo no tenemos ni qué comer porque está realmente desolado. Volví a dormir, con la esperanza de que Ilusión y yo nos encontráramos mejor en un lugar donde nos quieran… donde aunque sea un árbol nos pueda cubrir con su sombra y poder comer de lo que cae…

Ese día mi Ilusión y yo despertamos ah.