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  • EFE

Era su gran noche, el estreno de su nueva gira recordatorio de sus más de cincuenta años de carrera, y por eso desde la primera nota que entonó ante las más de 9,000 personas que lo acompañaron, Raphael se entregó como si los años no pasaran por sus huesos.

Y es que, pese a sus 69 años, el “Ruiseñor de Linares” no ha perdido su poder conquistador, ni su voz penetrante ni la energía que lo ha acompañado por los escenarios de medio mundo, desde que llegó a ellos en los años 60.

Vestido con un traje negro con solapas de raso, chaleco y corbata negra de lunares blancos, el artista comenzó en el Auditorio Nacional de la capital mexicana su gira “Mi Gran Noche Tour”, un concierto en el que repasó muchos de los grandes temas que lo encumbraron, así como a otros que pasaron inadvertidos en su época.

Comenzó la noche con “Si ha de ser así”, y como segundo tema eligió el que da título a la gira y a su nuevo disco, “Mi gran noche”, un trabajo que acaba de presentar, en el que aparecen 14 de sus viejos temas con un toque nuevo, con arreglos a “lo Big Band”.

“¿Pueden creerme que para mí una vez más estar en México es muy importante? Me acuerdo del 67, 68, 69... Una maravilla estar de nuevo aquí con ustedes”, dijo el artista, saludando a un público que no paró de animarlo y de piropearlo.

Un público predominantemente femenino y mayor de 50 años, esas mujeres que en los años 60 y 70 enloquecían con esos movimientos de caderas que continúa dominando y que siguen despertando pasiones.

México para Raphael es importante, pues es uno de los países que en sus comienzos le abrió la puerta para ser conocido mundialmente.

“Esto es como un milagro, 52 años viendo esto todos los días. No tengo palabras que decirles, para mí hay un antes y un después de México”, dijo emocionado.

Acompañado por una banda de solo cinco músicos, y bajo un escenario sencillo, poco artificioso, con solo una escalera, una mesa y dos sillas como decorado, aquel que recibiera el Disco de Uranio por sobrepasar los 50 millones de álbumes vendidos a nivel mundial, interpretó temas como “No tiene importancia” o “Los amantes”.

Quiso dejar para el final sus temas más pedidos a gritos por el público, “Como yo te amo”, tras el que se despegó un cartel de agradecimiento a este país, y con el que se despidió, tras más de dos horas de concierto.

Pero los gritos y aplausos del público lo hicieron volver y entregar más, su “Yo soy aquel”, tras el que continuó sus reverencias ante unos espectadores que nunca lo han abandonado.

La capital mexicana ha sido el arranque de esta gira que continúa por otras cinco ciudades de la República y que luego se trasladará a Estados Unidos y a Canadá, para seguir después por España y continuar intentando despertar recuerdos de juventud.