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Fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor, son los tres elementos que propiciaron la institución de la celebración del Día Internacional del Libro, llevada a cabo por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, en 1996.

En ocasión de la efeméride conversamos con la señora Salvadora Navas, presidenta de la Cámara Nicaragüense del Libro, organismo que, según explicó, se creó en 1990 en un contexto “muy difícil, porque se le quería imponer un impuesto del 15% a los libros. Así que nos reunimos las editoriales para evitar que se les pusiera impuesto como producto suntuoso, porque en realidad es de primera necesidad”.

23 años después, Navas manifestó que el sector editorial no está unido como en sus inicios, porque hay más editores-autores que editores profesionales, y los primeros no están interesados en formar gremios.

“En Nicaragua no llegamos ni a diez editoriales profesionales, se pueden nombrar fácilmente. Solo son Hispamer, Amerrisque, Fondo Pavsa, El Nuevo Diario, Anamá, Literato, La Prensa, Aldila y San Jerónimo”, señaló.

Según explicó, el que haya escritores-editores no es benéfico para el sector libro, porque cuando las obras no tienen sello editorial no se les puede promover, ni por muy buena que sea, debido a que existen algunas normas como las tomadas en las ferias más importantes del mundo, donde solicitan que los libros participantes posean el respaldo de una editorial.

“Hay buenos autores y buenos libros, pero sin sello editorial no podemos mostrarlos al mundo”, aseveró.

¿Cuántos libros se publican en Nicaragua?

Según la presidenta de la Cámara Nicaragüense del Libro, se maneja como cifra oficial que en el país se producen 7 libros por mes, sin embargo, ella asume con mucha certeza que en realidad el promedio no baja de 20 libros mensuales.

“Lástima que son libros que nacen y mueren el mismo día, porque los editores-autores no lo vuelven a imprimir después de la primera edición, así que aunque sea un libro bueno, no vuelve a salir al público”, remarcó.

Así que ella recomienda buscar las editoriales, porque aduce que a pesar de ser pocas y sin muchos recursos, conocen el funcionamiento de este trabajo y llevan a cabo el proceso requerido para la publicación del libro.

“Para publicar un libro se incurre en muchos gastos y cuando tenés poco dinero para la publicación suceden esos casos de autor-editor, y esto trae como consecuencia que no se cubran algunos aspectos importantes. Por ejemplo, la editorial trabaja con lectores, que son personas que buscan los errores ortográficos y de concordancia, con el fin de que la obra sea digna para presentarse y para la lectura, pues aunque un libro sea bueno dejan mal sabor los errores ortográficos”, resaltó.

En ese aspecto resaltó que los errores del autor-editor no son por falta de conocimiento, sino porque al estar tan familiarizado con la obra es más probable que se le pasen los errores sin darse cuenta.

No hay corredor de libros centroamericanos

La cantidad facturada en libros dijo que es difícil conocerla, porque no se comparte, pero a partir de un puesto de venta en el aeropuerto se han dado cuenta de que la rotación de libros nacionales es muy grande y que no son los extranjeros los que los compran, sino que la divulgación de la cultura nicaragüense es a través de los nicas que llevan de regalo las obras nacionales.

“No funcionamos en Centroamérica como un corredor de libros, porque no hay distribución, así que no muy fácilmente encontrás un libro centroamericano en las librerías, pero el libro llega mano a mano”, aclaró.

Y según Navas, la distribución es el mayor desafío, “ya no es posible que sigamos existiendo como país, sino que debemos trabajar como Centroamérica, por eso tenemos proyectos a nivel del istmo, porque de lo contrario no vamos a crecer”.

Por otro lado, dijo que uno de los grandes retos es que hay pocas librerías en Nicaragua, porque no son un negocio rentable y para estar en centros comerciales o lugares accesibles, los precios de los locales que deben pagar son muy altos.

“No es que no haya lectores, sino que sigue siendo una incógnita por qué no hemos crecido en términos de librerías. Aunque hemos tenido excelentes autores que se lucen en el extranjero, el mundo editorial es muy joven y las librerías y distribuidora no han logrado establecerse”, prosiguió.

En el desenvolvimiento histórico, Navas señaló que mucho se fue a imprimir a Costa Rica y aunque aquí estaban los intelectuales que escribían, allá tenían las máquinas que imprimían.

Demandas del sector

La señora Navas resaltó que hace falta más apoyo gubernamental en el sentido de que compren obras de autores nacionales, “no estamos pidiendo nada especial sino que el Gobierno comprara de nuestro fondo una cantidad de libros nacionales como apoyo para la promoción tanto de los autores como de las editoriales. Hay una posición siempre de que los libros nacionales deben ser obsequiados a las bibliotecas, pero no podemos obsequiarlos porque no tenemos subsidio”.

Por otro lado, dijo que ya se está constituyendo un grupo de editoriales independientes de Centroamérica que pretende hacer coediciones de autores de la región y hoy con la firma de un acuerdo para publicar una Antología del Cuento Oral Centroamericano, celebrarán el Día Internacional del Libro.

En cuanto a por qué algunos autores nacionales prefieren trabajar con editoras extranjeras, dijo que “hay un libre comercio y libre decisión, pero quizás la razón sea que una editorial extranjera te promocione mejor que una nacional, porque ellas invaden nuestro mercado pero nosotros no invadimos el de ellas, por eso pido que los escritores en sus contratos puedan hacer una cláusula que pida que se publique también en Nicaragua la obra”.

Finalmente, Navas hizo un llamado a colegios y universidades para que inviten a los autores nacionales a hablar con los alumnos para promover las obras e instruir a los estudiantes.

Un homenaje en imágenes a los autores nicaragüenses

Doña Salvadora Navas anunció que como un saludo a los escritores nacionales en el Día del Libro, ayer se empezó a distribuir la obra “Nicaragua, tierra de creadores”, del fotógrafo de escritores Daniel Mordzinski, en el que se condensa una mezcla no solo de autores consagrados sino también de los nuevos valores que constituyen el relevo generacional de las letras.

 

¿Es verdad que no se lee en Nicaragua?

“Yo estoy en contra de los que dicen que Nicaragua no lee, nosotros podemos ver que una de las librerías que más venden es la de los libros usados. No se lee masivamente porque para ello hace veinte años hubiésemos tenido que enseñarle ese hábito a nuestros hijos. Pero hoy en día el fenómeno es que los jóvenes leen no por obligación, sino por placer. Y aunque tal vez no lean lo que se considera lo mejor, la verdad es que si comenzaste a leer, aunque no sea la gran cosa, en el futuro se encontrará un camino adecuado y cuando ya lo hayan encontrado van a ser selectivos”.