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¿Cuánto cambió En Trance desde el momento en que decidiste inicialmente que esto es lo que querías hacer y la película terminada?

Siempre es difícil evaluar ese proceso. Las personas, otras personas, son mejores para analizarlo. En un nivel del día a día, como siempre lo estás cambiando, no notas la forma en que de algún modo lo has repintado. De alguna manera no puedes ver lo que estaba ahí. Otras personas dicen “¡caray. Aun cuando está basada en un guion original, definitivamente es la versión de la historia de John (Hodge). Es como una historia que le debe su deuda original a Joe Ahearne. Pero es muy, muy diferente en la forma en que emergió. Hay un par de cosas que quedaron igual, como el personaje femenino central, que fue una de las razones por las que se nos antojó hacer la película en primer lugar. Pero da giros y cambia mucho a partir de eso. Es difícil notarlo, es difícil desentrañar lo que estaba antes ahí de lo que es ahora. Realmente no puedo verlo. Siempre es algo extraño. Es como dice la gente, como cuando descubren que le ofreciste un papel primero a otro actor y preguntan, “¿cómo hubiera sido si Hugh Grant hubiera salido?” Y no lo sabes. Y nunca puedes hacer eso. Aun cuando te puedas haber acercado al otro actor primero, lo que no sucedió en esta película, por cierto...

La naturaleza de la trama significa que no tenemos las historias de fondo usuales para cada uno de los personajes, un sentido de su motivación.

¿Qué clase de desafío representa eso para ti como realizador?

Eso me encantó. Fue una de las razones por las cuales hice la película. Es por eso que se parece un poco a Tumba al Ras de la Tierra, porque tienes un trío central y ninguno es lo que parece. Y no puedes hacer eso con una película de gran presupuesto porque todo lo que les interesa a los estudios es “¿a quién le vamos?” Eso es todo lo que quieren saber. Pero si puedes responder a esa pregunta, ya perdiste. Luego es cuestión de “entonces vamos a contratarlo a él”. Así que es encantador poder hacer una película donde no te apegues particularmente a esa regla, que se está volviendo cada vez más obligatoria en el cine. Es algo que puedes desacatar. O ni siquiera desacatar. Deliberadamente jugar con eso. Obviamente James McAvoy, al principio, está clásicamente colocado para ser el favorito. Digo, parece ser simpático, gracioso, conocedor y exitoso; tiene la voz de narrador, hasta mira directamente a la cámara como tu guía, advirtiéndote.

Luego lo ataca un francés, y es como, “Ah, pobrecito de James”. Desde luego, las cosas no resultan ser así del todo. Si continúas pensando eso, te perderás. Esa fue una de las premisas principales de la película. Y fue agradable poner a Vincent como el gánster francés; es una identidad que ya lo hemos visto tomar antes. Obviamente ya tiene una gran facilidad para hacerlo, pero para el final de la película ya es básicamente como un adolescente perdido de amor. Y luego tienes a Rosario que, tiene un papel que en su construcción es el clásico papel de femme fatale. Al mismo tiempo no quieres en el papel a una rubia fría.

No quise hacer eso porque la historia no es eso. En realidad hay un dolor dentro de la historia. Y finalmente una emoción, que es más, que es más rica que el comportamiento frío y cínico de simplemente portarte peor que los hombres para poder sacarles algo que necesitas.

¿El hacer que tus protagonistas fueran de tres nacionalidades distintas fue una elección deliberada?

Originalmente íbamos a filmar en Manhattan con una chica inglesa. Siempre fue deliberado que ella, Elizabeth, no fuera de ese país. Queríamos que se sintiera muy lejos de casa, para que no tuviera nadie a quien acudir. Se sentía como una extraña en una tierra extraña de cierta forma. Lo cambiamos a Londres, por lo de los Juegos Olímpicos, y buscamos a la chica en Francia y España, pero principalmente en América. Vincent fue un accidente, en realidad. De pronto estaba disponible, e interesado, y cuando eso ocurre saltas. Así que Christian Colson (productor) y yo nos subimos a un tren que tenía por destino París y nos reunimos con Vincent media hora – me encanta como actor. Es uno de los mejores actores del mundo. No está actuando en su propio idioma, lo que es obviamente una limitación para él. Y menosprecias eso, a tu cuenta y riesgo.

¿Alguna vez observas al público viendo tus películas?

Cuando tienes la oportunidad de hacer eso es en las proyecciones de prueba. Sé que muchos realizadores odian las proyecciones de prueba, pero yo de verdad las disfruto. Digo, la película aún no está terminada, pero no hay otro momento en que tengas la pureza de respuesta cuando la gente literalmente no sabe nada.

Digo, ni siquiera tú estás completamente convencido aún de sobre qué trata la película, porque no la has terminado. Amo esas proyecciones. Después de eso, las habladurías pueden resultar algo dolorosas, puede ponerse algo difícil especialmente con el estudio si no recibe comentarios suficientemente buenos. Pero encuentro que el proceso, el ritmo de ver una película con un público me ayuda inmensamente. Algo que he aprendido sobre mis películas es que la película estalla en el cuarto al principio. No pide disculpas y se va con todo hacia ti al principio, no tienes que hacer ningún esfuerzo porque es como puuuuuum – ahí te va el principio. Me encantan esos tipos de inicios. El cine debe de ser comunal. Esa especie de experiencia comunal de ver una película juntos.

Mencionaste en el pasado que sentías que los talentos de Rosario Dawson no habían sido plenamente aprovechados. ¿Qué haces para sacar estas actuaciones de estos actores que otros directores no hacen?

Estás viendo actores siempre, y estás haciendo una especie de biblioteca de personas que crees que son capaces de hacer cosas. Conocí a Rosario hace algunos años en una película, y ella iba a estar en ella, pero la película no se concretó. La vi subsecuentemente, y siempre pensé que era capaz de interpretar buenos papeles, pero raramente tienes una película como La Gran Estafa para mujeres, donde sabes que hay múltiples papeles; normalmente hay un solo papel. Así que hay pocas actrices que llegan a interpretarlos. Y es agradable darle el papel a alguien que es inesperado en él. Me gusta esa sensación, ese estremecimiento extra de descubrimiento. Aun cuando es bien conocida de cualquier forma. Como dije, siempre estás juntando el conocimiento de las personas que sientes que pueden hacerlo. Yo vengo del teatro, así que me siento muy cómodo con los actores y me gusta que actúen. No quiero que se queden sin hacer nada. Digo, algunos actores no hacen nada, simplemente no hacen nada y funciona. Me gusta que los actores realmente actúen, y trato de motivarlo si puedo. Y hago una toma en donde no hacen nada si ese es su gusto, y luego les digo que ya lo tengo, “¿pero podemos ir un poco más allá?” Si ves mis películas, son actuadas. Uno de losproblemas de venir de aquí [Gran Bretaña] es el realismo social. Es una tradición maravillosa, pero también es un impedimento. Y me gusta partir de ahí. Estirarlo hasta que esté apretado y hacerlo tararear un poco. Y la razón para eso es que después puedes romperlo. Y siempre tratamos de tener ese elemento surreal en donde la gente simplemente comienza a cantar, lo cual aún no he hecho apropiadamente. O ya sabes, a alguien le cortan la cabeza, y aun así siguen hablando contigo. O alguien se va por el retrete.

Lo que sea, pero algo surreal. Y en una película como esta, siempre estás tratando de preparar eso. Entonces en esta película tienes el cuadro de Goya, que es surrealista, y ese cuadro es surreal. Tiene brujos sobrevolando arriba de su cabeza y es incapaz de verlos. Es un símbolo de Simón pero también introduce un elemento ligeramente surreal a la película para prepararte subconscientemente para lo que vendrá.

 ¿Eres un amante del arte?

Sí –tratamos de tener una suerte de biblia de imágenes al principio de la película para que todo el mundo las vea y las comparta, que son simplemente instintos visuales.

A veces aparecen en la película; a veces solamente son una especie de ambiente. Pero siempre sientes que deberían estar ahí. Y es algo que puedes observar, porque un libreto es obviamente literario y la comunicación siempre es basada en lo verbal. Así que es agradable tener algo visual que también usas para comunicarte.

 

Tome Nota

Durante los próximos días se estrenará En Trance. Cocinsa y El Nuevo Diario rifarán boletos a través de las redes sociales.