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  • EFE

El arte moderno mexicano puede verse a partir de ayer en Biarritz (suroeste de Francia) con alguno de sus exponentes más destacados en la muestra “Elogio del cuerpo”, que acoge un centenar de obras del período 1920-1960.

La exposición, integrada por obras procedentes de instituciones públicas y privadas y que tiene a Frida Kalho y a Diego Rivera como principales protagonistas, se inauguró hoy en esa localidad vascofrancesa y estará abierta al público hasta el próximo 6 de octubre.

Influenciados por las vanguardias europeas y por su estética, según se explica en el catálogo, y guiados por una toma de conciencia y una sensibilidad popular, los artistas cuyas obras se muestran alcanzaron una estética propia que se apoyaba principalmente en el simbolismo, el cubismo y el surrealismo.

“Fue una época extraordinaria, llena de vitalidad y de gran libertad”, explicó a EFE en conversación telefónica el presidente del Consejo Nacional mexicano para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa.

Pinturas, esculturas, fotografías, grabados y obras audiovisuales integran esta muestra, en la que también están presentes artistas como David Alfaro Siqueiro, José Clemente Orozco, Manuel Álvarez Bravo o Ramón Alva de la Canal.

Entre ellas, se puede ver “Sobreviviente” (1938) y “Autorretrato con chango” (1945), de Kalho, y “La molendera” (1924), “Retrato de una niña con muñeca” (1954) o “La niña Lupita Cruz a sus tres años” (1954), de Rivera.

El eje de la misma es el cuerpo, en tanto que síntesis de la diversidad cultural mexicana y explorado en un sentido humano y social, porque, según indica el experto, la pintura que surge de la revolución mexicana, a partir de 1921, es “figurativa”.

En ese periodo, en palabras de Tovar y de Teresa, se “renovó el imaginario mexicano” y empezaron a aparecer “nuevas interpretaciones de México”, con una mirada dirigida al país y a sus ciudadanos que duró hasta la década de los 60, cuando se abandonaron esos temas mexicanos y “aparecieron rasgos de la pintura abstracta”.

Esta exhibición es, además, “la primera gran exposición internacional” tras la llegada a la presidencia de México, el pasado diciembre, de Enrique Peña Nieto y se espera que tras su paso por Biarritz, pueda ir a ciudades como París.