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Eros Ramazzotti acostumbra hacer canciones en castellano ya que al público latinoamericano le debe gran parte de su éxito, que se traduce en 30 años en la música, aunque en ocasiones, después de tanto tiempo, necesita buscar estímulos para salir con fuerza al escenario.

América es para el cantante italiano Eros Ramazzotti, uno de esos lugares en los que su música es aclamada como si fuese un artista de la escena local y donde el público acaba rindiéndose ante sus temas más populares como si de uno de sus grandes ídolos se tratase.

Una popularidad que el cantante tratará de corroborar en su próxima visita al continente, que comenzará el 27 de septiembre y en la que recorrerá México, Argentina, Chile, Brasil y Estados Unidos. “América es un lugar importantísimo en mi carrera. Le debo el máximo respeto”, reconoce Ramazzotti en una entrevista con Efe.

“Somos”, un disco de experimentación

De hecho, todo lo que suena a hispano parece resultarle familiar a este cantante que acostumbra a publicar sus melodías en español, además de en italiano. Entre ellas, su último disco “Noi”, cuya versión en castellano titulada “Somos”, llegó en noviembre pasado, tres años después de publicar su anterior álbum “Alas y raíces”.

En él experimenta, incorporando a sus habituales temas amorosos, con el rap, la música dance o las influencias de blues, gracias a las cinco colaboraciones con las que cuenta el disco, entre ellas la del actor cubano Andy García.

Músicas tan diferentes como la del grupo de hip hop Club Dogo, la de la exvocalista de Pussycat Dolls Nicole Scherzinger, la del grupo italiano Il Volo o el estilo único de la banda belga Hooverphonic se mezclan en un intento del cantante de seguir tan cerca del público como lo ha estado hasta ahora.

El secreto para gustar durante 30 años

Treinta años dedicados a la música, en los que ha conseguido convertir sus canciones románticas en éxitos: “Intento seguir lo que dictan los tiempos, adaptarme a las nuevas tendencias musicales, seguir las novedades, lo que gusta en cada momento”, reconoce el compositor.

Probablemente, la capacidad de adaptación sea el secreto de este cantante que, a punto de cumplir 50 años, sigue siendo una reconocida figura de la música pop. Una larga carrera artística, ante la que Ramazzotti asegura que, aunque en ocasiones, tiene que buscar estímulos para salir con fuerza al escenario, “nunca” se cansará de escribir canciones.

Su futuro en la música lo ve con optimismo pero asume que su proyección musical depende de su capacidad de seguir conquistando a sus seguidores y de saber incorporar los nuevos gustos musicales del público: “Tengo ganas de seguir adelante y trataré de conseguirlo”, vaticina.

Todo ello, conservando su característica voz y sus temas amorosos como principales sellos de identidad aunque el cantante se resista a aceptar que sus canciones solo hablan de amor, “tratan sobre la vida”, defiende.

El éxito como algo cotidiano

Sus experiencias vitales se cuelan en sus discos, y de hecho su reciente paternidad, fruto de la relación con la modelo Marica Pellegrini, motiva el tema “Una tormenta de estrella”. “El hecho de haber tenido un hijo hace que me preocupe por educarlo, porque crezca bien, porque se vaya integrando en la vida. Esto influye en mi estado de ánimo y por tanto en mis canciones”.

Un Ramazzotti, cuya música supera fronteras, que considera el éxito como algo cotidiano, y cuya popularidad hace que sea protagonista de la prensa del corazón como ocurrió al contraer matrimonio con Michelle Hunziker o las dos ocasiones en las que ha sido padre: “tengo que aceptar que soy famoso y todo lo que ello conlleva”, reconoce el cantante.

Una dilatada carrera musical que comenzó en 1982 con su primer sencillo “Ad un amico”, pero que se materializó con su primer álbum “Corazones rebeldes”.

“Eran otros tiempos”, reconoce Ramazzotti y es que para el cantante la escena musical ha cambiado mucho desde sus comienzos: “Cuando comencé éramos menos los que nos dedicábamos a la música y por tanto se tenía más, era mucho más fácil tener éxito, pero ahora es mucho más difícil mantenerse en primera línea”.

Él se recuerda a sí mismo como un músico joven e inexperto que con el tiempo ha sido capaz de lograr la pericia necesaria para triunfar y, quizás por ello, se muestra seguro de que el público sigue acogiendo de buen grado su música.

La universalidad del lenguaje amoroso de sus temas parece ser el secreto del éxito de un Ramazzotti que primero triunfó en Italia, más tarde en Alemania y España y después saltó a América.