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Oliver Stone no cree que George W. Bush estuviera calificado para ser presidente, pero lo consideró una figura irresistible para un drama en el cine.

Tras meses de especulación sobre si la película biográfica sería una calumnia para Bush, "W." parece un retrato sorprendentemente prolijo del presidente, aunque para nada compasivo.

Stone, el revisionista histórico detrás de los dramas presidenciales "JFK" y "Nixon", actuó como provocador al no hacer lo que la gente esperaba de él, es decir, poniendo a Bush en una picota.

"W." presenta a Bush como un hombre inadecuado para el liderato. Aunque Stone insiste en ese aspecto con momentos de sátira fina, por lo general muestra al presidente como una figura profundamente trágica, incompetente, cuyos conflictos personales tienen consecuencias para todos los demás en el planeta.

"No sé quién es George Bush, en verdad. Pero te puedo decir que (el personaje de la cinta) se parece mucho a él, por todo lo que leímos. Y leímos bastante", dijo Stone en una entrevista. "El tipo tiene cualidades buenas, malas y muy malas, como todos, pero es comprensible que uno pierda un poco la perspectiva de las cosas cuando tiene poder. Algunas personas, si tienen autoridad, pueden sacar a relucir su lado más horrendo y creo que eso es lo que ocurrió".

Bush, interpretado por Josh Brolin, es presentado como la oveja negra de una dinastía política, que sorprendió a su propia familia al convertirse en el hijo pródigo que triunfó.

"W." se estrenará el viernes en Estados Unidos y muestra a Bush desde sus alcoholizados días juveniles como integrante de una fraternidad en Yale y una serie de empleos y empresas fallidas, hasta su auspiciosa incursión en la política.

Siempre bajo la sombra de un padre estricto, el primer presidente Bush (interpretado por James Cromwell), encuentra finalmente dos anclas en la vida: su esposa Laura (Elizabeth Banks) y una renovada fe cristiana.

El filme se centra en la vida privada de Bush, su relación cariñosa con Laura, su competencia con su hermano Jeb y sus dificultades con su padre y su madre (Ellen Burstyn).

Stone también filmó secuencias largas en las que recreó las reuniones en las que Bush y sus consejeros planificaron la guerra contra el terrorismo después de los ataques del 11 de septiembre.

Bush y compañía discuten largamente antes de recurrir a la expresión "eje del mal" para aludir a los estados terroristas. También buscan nuevas justificaciones para la invasión a Irak luego de que se comprueba que la información de inteligencia sobre la presencia de armas de destrucción masiva en el país estaba equivocada.

Entre tanto el vicepresidente Dick Cheney (Richard Dreyfuss) presenta un monólogo escalofriante sobre los propósitos del imperialismo estadounidense.

Los actores estelares de "W." comparten la tendencia liberal de Stone y comenzaron el rodaje convencidos de que Bush fue un mal presidente. Al terminarlo, tenían la sensación de que no era necesariamente una mala persona.

"Todos estarán sorprendidos de una u otra manera, sin importar cuál sea su perspectiva. Es una imagen muy humana de la vida de este hombre", dijo Brolin. "Es una historia muy interesante, intensa, medio divertida, satírica y sardónica, sobre cómo este hombre voluble se convirtió en el presidente de Estados Unidos, dos veces".

"Extrañamente, siento mucho respeto por su capacidad para hacer frente a sus conflictos", señaló el actor, aludiendo a Bush. "Al mismo tiempo, tal vez sintió que había resuelto esos conflictos, cuando en realidad se manifestaron de otras formas durante su presidencia. Las oportunidades que él vio pudieron haber sido una manifestación de esos fantasmas, como la guerra".

Bush dice que Dios dispuso que buscase la presidencia y Stone afirma que estaba escrito que había que filmar esta película.

Stone pensaba filmar otra cinta, "Pinkville", sobre la masacre de My Lai, pero el proyecto se desmoronó y surgió la posibilidad de hacer "W." antes que lo pensado, con Bush todavía en la presidencia.

"Creo que si no contamos esto ahora, a nadie le importará hacerlo en los próximos 20 años", dijo Banks. "Dentro de 20 o 30 años tal vez nos vuelva a importar, cuando aún estemos sintiendo las repercusiones de esta gestión".

Stone quería que estuviera en los cines antes de la elección presidencial del 4 de noviembre. Aunque es cínico sobre su impacto potencial.

"No tengo esperanzas, no puedo afectar el diálogo. Hice tres películas sobre Vietnam. Créeme, me siento insignificante", dijo. "No hicieron nada para evitar que el país hiciera las mismas cosas en la década de 1990 en varias ocasiones. Y encima de eso, la segunda guerra en Irak fue devastadora para la psiquis de los veteranos de guerra estadounidenses responsables, devastadora. Realmente nos hizo mucho daño, nos dejó una herida en el alma".

Hay algunas escenas en las que Stone hace quedar muy mal a Bush, como cuando aparece borracho bailando en un bar o estrella su auto contra los cestos de basura de la casa de sus padres y casi se agarra a golpes con su padre.

También hay escenas tiernas entre Bush y Laura, y momentos en que Bush se ve muy humilde luego de recuperar su fe religiosa.

"Oliver Stone es demasiado inteligente. Nunca va a dar una imagen tendenciosa", sostuvo Thandie Newton, quien interpreta a Condoleezza Rice, asesora de seguridad nacional primero y secretaria de estado más adelante. "No va por la yugular. Eso sería muy fácil. Quiere descifrar al individuo y dejar que la audiencia lo juzgue".