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  • EFE Reportajes

Esta es la lista de divorcios que ha escalado apreciables alturas durante los últimos meses entre los famosos. Empecemos.

El actor y director Clint Eastwood, de 83 años, se separó de su esposa, Dina Ruiz, tras 17 años de matrimonio, según informó la edición digital de la revista Us Weekly, a finales de agosto. La información fue confirmada a la publicación por la propia Ruiz.

Parece que la pareja se separó hace más de un año, pero la experiodista, de 48 años, subraya que Eastwood y ella mantienen la amistad, aunque con vidas separadas.

El cineasta y Ruiz tienen una hija en común, Morgan, de 16 años, y se casaron el 31 de marzo de 1996. El director de “Unforgiven” es padre de siete hijos más, aunque solo estuvo casado anteriormente en una ocasión, con Maggie Jonson, con la que tuvo dos hijos: Alison y Kyle.

Resaltar que, durante el año pasado, Morgan y Dina Ruiz aparecieron juntas en el “reality” televisivo “Mrs. Eastwood & Company”, del canal E!, donde también salía Francesca, otra de las hijas de Eastwood, fruto de su relación con la actriz Frances Fisher.

Ese programa seguía las andanzas de la familia Eastwood en la localidad de Carmel by the Sea, en California, de la que el intérprete fue alcalde de 1986 a 1988.

En abril, la prensa estadounidense publicó que Ruiz había ingresado en una clínica de rehabilitación para tratarse de una depresión y de problemas de ansiedad.

Douglas y Zeta-Jones

También a finales de agosto se anunció la separación del actor Michael Douglas y la intérprete galesa Catherine Zeta-Jones, quienes, al parecer, también llevaban un tiempo haciendo vidas separadas, según la edición digital de la revista People.

Algo se barruntaba ya, porque la pareja no había sido fotografiada junta desde el 22 de abril y desfilaban por las alfombras rojas cada uno por su lado. Ni siquiera pasaron las vacaciones juntos: el actor se marchó a Cerdeña, y Zeta-Jones se quedó en su casa de Nueva York.

“Se están dando un respiro”, dijeron fuentes próximas a los interesados, pero estos bienintencionados paréntesis no suelen conducir a gloriosas reconciliaciones. Al menos, ninguno de los dos ha presentado una demanda de divorcio ni iniciado los trámites hacia una separación legal.

Douglas y Jones se casaron en 2000 en el hotel Manhattan Plaza y han pasado por situaciones muy dolorosas: desde la lucha contra el cáncer de Douglas, en 2010, hasta los problemas de desorden bipolar de la actriz galesa.

Douglas, de 68 años, y Zeta-Jones, de 43, tienen dos hijos en común: Dylan, de 13 años, y Carys, de 10. Se cree que la decisión la tomaron poco después de que el actor regresara del Festival de Cine de Cannes, en mayo. Por entonces Jones había completado una segunda ronda de tratamiento para tratar su desorden bipolar.

La bella Bellucci

La modelo y actriz italiana Mónica Bellucci confirmó su divorcio del actor francés Vincent Cassel después de 16 años juntos.

En un comunicado advirtió: “Nuestras respectivas vidas nos han alejado, pero el amor queda siempre”.

En una entrevista que publicaba el semanario francés Paris Match, a principios de agosto, Bellucci, de 46 años, decía estar “hecha para ser madre y actriz”.

La intérprete tiene dos niñas: Deva, nacida en 2004, y Léonie, nacida en 2010, ambas fruto de su relación con Cassel.

Efectivamente, el parto de Léonie en mayo de 2010 no impidió a Bellucci estar dos meses más tarde en el rodaje de la película del francés Philippe Garrel, “Un été brûlant”, donde interpretaba a una mujer narcisista atormentada por la pasión. Algo “muy diferente” a su vida en ese momento, explicó la artista, que “tenía que amamantar cada dos horas y no podía dormir durante las noches”.

Pero ya entonces, preguntada sobre el amor y la vida en pareja, la actriz afirmó que lo normal para ella era “vivir sola”. “Siempre he sido muy independiente. En pareja las cosas se vuelven más complicadas, pero al mismo tiempo el amor es vital”, indicó.

En relación a su unión con Cassel, Belluci respondió que no hay receta para la perdurabilidad. Y ya se entreveía que la cosa entre ambos estaba plagada de matices: “Se ama o no se ama. A mí me lleva el instinto, el instante, y las emociones, no la racionalidad. Yo decido cada día y puede que, de repente, nuestra relación no tenga más sentido”, comentaba a una revista italiana.