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  • EFE Reportajes

No es plata de ley, pero lo parece. Para aquellos que sueñan con poner un toque de elegancia en la mesa con este material noble, las opciones se multiplican para encontrar un lugar propicio en un pequeño rincón de la casa, en la cocina o en el dormitorio. La alternativa a la alta decoración se suple, con creces, gracias a su diseño.

La cubertería de la abuela, los generosos centros de mesa de otras épocas o candelabros rococós, quedan relegados a favor de otros diseños menos clásicos pero que cumplen la misma función.

Lejos de lo que se pueda pensar no se trata de un material frío y que contribuya poco a crear una sensación de hogar. Precisamente, el hecho de que refleje la luz, permite recrear ambientes cálidos o brillantes, llenos de claridad y muy acogedores.

Latón amartillado o simplemente metalizados consiguen una buena dosis de luminosidad, brillo y esplendor, en el que la mezcla contribuye a sofisticar un ambiente con pinceladas mínimas.

Se trata de un material asociado a las casas señoriales y de otra época, pero pequeños adornos con diseños actuales son los que permiten que releguemos esa imagen al pasado, para adaptarlo a ambientes urbanos.

Si su vivienda dispone de escaleras, aproveche la llegada de invitados para colocar unos faroles con velas en los primeros peldaños. Una vez encendida la llama, su resplandor no solo se reflejará en el cristal, también los bordes metalizados y la anilla para asirlo ayudan a crear una cálida atmósfera.

Las velas son un elemento recurrente y muy habitual para añadir este toque de sutileza. Un continente repujado con detalles que dejan entrever la cera. Coquetos y pequeños, son bienvenidos en cualquier repisa o sobre una mesa baja. En el comedor o en una habitación, unos generosos sujeta-libros dan un añadido de interés a lo que cuentan si el diseño es moderno y ligero.

Mesas auxiliares en plata, plegables y con diseños que dibujan hojas, que se sostienen sobre una flexible rama; bandejas, taburetes y hasta la afición a volar convertida en una avioneta a punto de despegar, pueden ser objetos ideales para incorporar la plata a la decoración.

En la mesa

La mesa se enriquece cuando ponemos sobre ella una jarra de latón amartillado, como si los golpes dijeran mucho de su historia. Sin embargo, su relato es reciente, pero no por ello menos interesante.

Vuelven los muestrarios de dulces de tres niveles y, para compensar la dosis de azúcar, saleros y pimenteros en cristal y plata se dispersan sobre el mantel.

Sin olvidar los tradicionales marcos de fotografías, los jarrones son una apuesta segura en la que el metal plateado, solo o combinado con cristal, mantiene unas grandes posibilidades de éxito en cualquier lugar del hogar. Ovales, flautas alargadas, cuadrados… opciones de todo tipo y para cada lugar.