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Julio Iglesias no es un truhan, tal vez lo haya sido con alguna mujer en cierto momento de su vida, cantando “Gwendolyne”, diciéndola entre susurros, al oído, que se “olvidó de vivir” y él era “un hombre solo”. Ahora, no obstante, parece más señor, a sus 70 años, con muchos hijos y ya abuelo, como si para él siempre “la vida sigue igual”.

El Sinatra bronceado y español cumple 70 años, y lleva unos 45 triunfando en la música latina, aunque, como reflexionaba en mayo pasado en entrevista con Efe, en la que no se dejó ni por un instante ser tratado de usted, el cantante aseguró que no se siente en absoluto “viejo” y que todavía le queda para rellenar “más de la mitad” del “crucigrama” que forma su vida.

“Nadie envejece cuando el alma no es vieja (...) Yo no estoy viejo. Está más viejo el tiempo que los años que tengo yo”, dijo y subrayó que se siente joven, lleno de vida, de planes y sueños por cumplir. Por ello, cantará hasta el final de sus días, porque, sostuvo, una despedida sería su muerte.

“Voy a cantar hasta que la gente quiera, pero, aunque la gente no quisiera me iría a un lugar, a lo mejor en China, a un pequeño club y allí cantaría”, añadió el artista (Madrid, 1943).

Conocido por ser, como dice su canción, “un truhan”, un conquistador con las mujeres, asegura que estas pasiones son mucho menores que el cantar, que es lo que le resulta más vital.

“Para mí cantar es vital y, aparte que yo soy un hombre apasionado, me gusta sentir la pasión en todos los sentidos y, si no tengo la pasión de la música... Las otras pasiones son mucho menores”, narró el cantante, padre de ocho hijos.

Julio Iglesias se casó con Isabel Preysler el 20 de enero de 1971, con la que tuvo tres hijos: “Chábeli” María Isabel, de 42 años; Julio José, de 40, y Enrique, de 38. En 1978 se separaron y un año más tarde obtuvieron el divorcio.

Después de veinte años de relación, el 24 de agosto de 2010 contrajo matrimonio con Miranda Joana Rinjsburguer (1965), en la más estricta intimidad, en la parroquia de la Virgen del Carmen, en Marbella (Málaga, sur de España).

A mediados de los noventa conoció a esta modelo de origen holandés, veintidós años menor que él. El 7 de septiembre de 1997 nació su cuarto hijo, y primero con Miranda, Miguel Alejandro; el 3 de abril de 1999, la pareja tuvo a su segundo hijo, Rodrigo; el 2 de mayo de 2001, fueron padres de dos gemelas, Victoria y Cristina; y el 5 de mayo de 2007, tuvieron a su quinto hijo, Guillermo, el octavo del artista.

Su familia

En abril, Iglesias recogió en Pekín el premio récord Guinness al artista latino que más discos ha vendido en el mundo, más de 300 millones de copias de sus más de 80 álbumes cantados en las lenguas más variadas, como el chino, el alemán o el tagalo.

Y, en aquella ocasión, el cantante de “Bamboleo”, “Por el amor de una mujer”, “Lo mejor de tu vida” o “De niña a mujer” admitió que no hay truco, sino “perseverancia, circunstancias, cariño, emoción, pasión, una voluntad de los demás de cuidarte”.

Entonces el artista dedicó bellas palabras a su familia, a quien confesó “amar más que a sí mismo”, y no tuvo reparos en contestar que “sigue pecando”, pero admitió que “ya no tiene mucha gracia para mí... Antes tenía más, ahora ya no”.

No obstante, en “Muñeca de trapo” (Ediciones B), la tahitiana Vaitiare Hirshon, ahora con 47 años, que fue novia de Iglesias desde 1982 a 1988, 22 años después de su ruptura, habla de las aficiones del cantante y de la fama de truhán que se ha labrado. “Todas comenzamos siendo únicas, pero, con el tiempo, comenzamos a ser un estorbo para sus sueños de conquista donde caben todas las mujeres del mundo”, puntualizó.

Muy celoso

Además, advierte que, como pareja, es celoso y controlador. “No quiero que salgas sin sostén ni que uses tacones de más de siete centímetros, porque de ahí para arriba son zapatos de prostituta”, le dijo. La maniquí también presenta al exmarido de Isabel Preysler como un “machista”.

70 años cumple Julio Iglesias, y a esa edad la serenidad ha impregnado al artista. El año pasado, en otra entrevista con Efe, aseguró que descansará “dentro de treinta años, cuando esté en el otro lado”.

Su razón de cantar no es otra que “el sentimiento”: “Si no cantara, qué iba a hacer, no sé hacer otra cosa”, indicó en su casa de Ojén (Málaga, sur de España), cerca de Marbella, donde pasa con su familia dos meses al año, mientras el resto del año vive en Punta Cana (República Dominicana), en una casa de aire balinés, o en Miami, porque “la vida sigue igual”.