•   Madrid, España  |
  •  |
  •  |
  • EFE Reportajes

Como es muy fácil perderse ante tantas propuestas, estampados, tejidos e inspiraciones, le ofrecemos una guía básica de tendencias, que, entre otras, incluye patrones lenceros, el espíritu “grunge” y la estética de la década de los 50. Las tendencias para otoño-invierno llegan bajo el código “casual”.

Si para la noche se apuesta por caídas lánguidas y texturas vaporosas para crear volúmenes notables rescatados de los 50, para el día se ha ideado una estética más callejera en la que tienen cabida los pijamas urbanos, las prendas superpuestas, las capas, la pata de gallo y los cuadros escoceses englobados en un sentir más trasgresor.

Con los años 90 con referencia, Saint Laurent París desempolva las botas militares, las camisas de cuadro y las prendas de cuero para ofrecer una estética “grunge”, repleta de rebeldía. Una tendencia a la que también se ha sumado Versace, Givenchy, Jean Paul Gaultier y Custo Barcelona.

Cuadros escoceses y pata de gallo

Los cuadros escoceses y la pata de gallo son los estampados más importantes de la temporada. El “print” gales se instala en todo tipo de prendas: abrigos, faldas, camisas, vestidos, chalecos y cazadoras. Céline conjunta dos tipos de “tartan” para crear originales conjuntos geométricos; y Stella Mccartney lo hace con rayas diplomáticas, unas mezclas atrevidas con apuntes cosmopolitas.

La pata de gallo, clásico tejido de la sastrería masculina, renace con diferentes combinaciones de tamaño, formas y colores ofreciendo un efecto óptico novedoso. Gracias a su versatilidad, con este estampado, Christian Dior ha confeccionado vestidos con escote palabra de honor y sobrefalda de ganchillo, un juego original y favorecedor.

Patrones lenceros

Muchos de los diseñadores más prestigiosos del universo de la moda han echado mano del patrón del camisón y del pijama de dos piezas para crear propuestas lenceras que visten a la mujer como si se fuera a la cama. Tejidos suaves y ligeros como la seda y tonos empolvados y sutiles crean siluetas cómodas y desenfadadas.

Si Louis Vuitton, con un estampado de florecitas, propone camisolas y pantalones amplios arropados con largos abrigos de astracán, Marc Jacob idea un traje de chaqueta más entallado con soladas y bolsillos de parche en coloreado gris perla.

El otoño-invierno se torna más sensual con minivestidos lenceros de corte camisón, por encima de la rodilla, confeccionados en satén o seda y aderezados con puntillas y encajes, en negro y una paleta cromática empolvada.

Camisa y sudadera

La camisa “Oxford” blanca es un básico. Esta temporada se impone con líneas puras y estructuras futuristas, envuelta en un halo masculino y sobrio.

Es una prenda ideada para todas las horas del día, un compañero que nunca falla, ya sea reclutada para un estilismo masculino o para una propuesta más “lady”. Por ejemplo, Kenzo la conjunta con una falda drapeada y Jason Wu lo hace con pantalones pitillos de cintura alta.

Con o sin capucha, la sudadera, prenda ligada a los gimnasios y al armario adolescente, se presenta esta temporada con carácter todoterreno, alegre y divertido. Los diseñadores camuflan sus connotaciones deportivas con patrones contemporáneos, nuevos estampados y divertidos dibujos.

Y por último, el “new look”, silueta que abanderó Christian Dior, es reinventada por Valentino, Oscar de la Renta, Rochas, Prada y Calvin Klein, entre otros diseñadores. Esta estética de los años 50 se apodera de faldas que marcan la cintura y descubren la pierna hasta la rodilla otorgando a la mujer una estética muy femenina.

A lo largo del invierno, se verá una moda muy urbana, con pequeños apuntes “grunges”, masculinos y austeros. Es el momento de arriesgar, de mezclar y de crearse un estilo propio cómodo.