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No hace falta que se celebre en San Valentín para programar actividades de dos en dos o para regalar solo para dos.

Poco a poco el mundo de la decoración se va adaptando a hogares más pequeños: menos metros tienen una influencia directa sobre el tamaño del sofá, las mesas o las butacas. Algo que también se refleja en el mundo de las vajillas y cristalerías y, en general, en el menaje del hogar.

Menos metros, menos invitados, menor el lugar para almacenar y, de ahí, que todo se reduzca al mínimo y aquellos “tú y yo” tan románticos de hace tiempo, vuelven a estar de plena actualidad por una cuestión puramente práctica.

Cuando dos son multitud

Existen hogares en los que dos miembros ya son multitud. Espacios en los que no es necesario tener un arsenal de vasos, platos y tazas, porque no hay hueco para tanto comensal.

Desayunos íntimos de dos, que la firma Amadeus, resuelve un coqueto juego de tazas de estilo campestre en el que el estampado de cuadros y el dibujo de un gallo madrugador nos recuerda la hora en la que estamos.

En la mesa el salero y la pimienta siempre han sido un “matrimonio” muy bien avenido, un combinado perfecto para que cada comensal aliñe al gusto su plato.

En el baño, jabonera y dosificador líquido mantienen una reñida pugna. Quien no se decida por uno o por otro, que vaya abriendo hueco para que ambos compartan un hueco en el lavabo.

Figuras de porcelana

Las estanterías son el lugar tradicional donde la decoración opta por no abandonar a su suerte a un solo elemento.

Cuando se trata de sujetar libros, las opciones son variopintas, pero siempre de dos en dos, para marcar el principio y el fin de una galería. Los diseños van de lo más original a la tradición más absoluta.

Manos que frenan caídas, letras que invitan a ir más allá y comenzar una lectura, o figuras de incansables viajeros descansando sobre su maleta en las que se refleja el paso del tiempo entre una y otra, son todo un hallazgo.

Plena competición

Los coches de carreras nunca compiten solos. De esta manera los aficionados a la velocidad pueden permitirse el lujo de disfrutar de modelos antiguos a tamaño mini sobre una estantería.

Precisamente, dos versiones, maxi y mini, es lo que ofrecen jarrones, cuadros y figuras de la “buena suerte”, como búhos, ranas o elefantes de trompa levantada. Un muestrario de tendencias con las que conseguir un divertido juego de repeticiones similares, pero no iguales.

Portarretratos grandes, y en una versión más reducida, son frecuentes encontrarlos unidos en mesas de entrada y dormitorios. El interés aumenta, de la misma manera que una pared resulta más atractiva si colocamos marcos de distintos tamaños en ella.

Para no dejar a medias una conversación, como si hablaran de sus secretos más íntimos, bellezas de otra época en porcelana se colocan sobre el borde de una alacena o cualquier otro lugar. Dos señoritas enfrascadas en la lectura con los pies colgando, quizá con la imaginación en otro lado.

Y para quienes no se decidan por dos figuras por falta de espacio o por que la elección es difícil, el reino animal se lo pone en bandeja: un rinoceronte y un hipopótamo no están decididos a separarse.

1. Desayunos íntimos de dos, que la firma Amadeus, resuelve un coqueto juego de tazas de estilo campestre en el que el estampado de cuadros y el dibujo de un gallo madrugador nos recuerda la hora en la que estamos.

2. Y para quienes no se decidan por dos figuras por falta de espacio o por que la elección es difícil, el reino animal se lo pone en bandeja: un rinoceronte y un hipopótamo no están decididos a separarse. Imagen cedida por la firma Korbe.

3. Para no dejar a medias una conversación, como si hablaran de sus secretos más íntimos, bellezas de otra época en porcelana se colocan sobre el borde de una alacena o cualquier otro lugar. Dos señoritas enfrascadas en la lectura con los pies colgando, quizá con la imaginación en otro lado. Foto cedida por Amadeus.