•   Moscú, Rusia  |
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  • EFE

Las integrantes del grupo punk ruso Pussy Riot María Aliójina y Nadezhda Tolokónnikova, encarceladas desde hace casi dos años por gamberrismo motivado por odio religioso, salieron ayer libres en virtud de la amnistía general que entró en vigor en Rusia la semana pasada.

“Si tuviera la posibilidad de negarme a la amnistía, lo habría hecho. No creo que esta amnistía sea un acto humanitario, creo que es una acción propagandística”, dijo Aliójina, de 25 años, poco después de abandonar la prisión.

La joven, que habría cumplido al igual que Tolokónnikova la totalidad de la pena en poco más de dos meses, calificó de “profanación” la amnistía aprobada por el Parlamento ruso con motivo del 20 aniversario de la Constitución rusa.

Al mismo tiempo, lamentó no haber podido despedirse de sus compañeras de celda, toda vez que los funcionarios de prisión no la avisaron de que iba a salir en libertad.

“Me sacaron secretamente en un ‘Volga’ (coche de fabricación rusa), por lo que lamentablemente no pude despedirme de otras internas”, se quejó Aliójina en una entrevista a la emisora Radio de Moscú.

A su vez, Tolokónnikova, que empezó a cumplir condena en la república de Mordóvia y salió ayer de la prisión de la región siberiana de Krasnoyarsk, a miles de kilómetros de su primer penal, aseguró a los periodistas que su liberación es para ella “una carga de responsabilidad” ante la población prisionera de Rusia.

“Todo apenas empieza con mi puesta en libertad, ya que la línea entre la libertad y su falta es muy delgada en Rusia, un Estado autoritario.

Pondré todo mi esfuerzo en ayudar a los presos. Ahora estoy unida al sistema penitenciario con lazos de sangre”, recalcó Tolokónnikova, que cumplió 24 años hace poco más de un mes.

También Aliójina, madre de un niño de cinco años, adelantó a la prensa que tanto ella como Tolkónnikova se dedicarán de aquí en adelante a la defensa de los derechos humanos.

Aliójina, Tolokónnikova y también Yekaterina Samutsevich —está última en libertad condicional desde octubre de 2012 por decisión del Tribunal Municipal de Moscú— fueron condenadas a dos años de cárcel tras escenificar una plegaria “punk” en la catedral de Cristo Salvador de Moscú contra el presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Ataviadas con capuchas que les tapaba la cara y en plena campaña electoral para la reelección para un tercer mandato del ahora presidente Vladímir Putin, cinco jóvenes, entre ellas las tres condenadas, entraron en febrero de 2012 en el principal templo ortodoxo ruso para cantar “Madre de Dios, echa a Putin”.

Figuras de la talla de Paul McCartney, Madonna o Sting, además de organizaciones de derechos humanos y políticos de todo el mundo, se sumaron a la campaña por la liberación de las Pussy Riot.