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Atraído por la música desde muy niño, a los once años Omar Ríos Meléndez fortaleció su atracción inevitable, al punto que decidió que quería aprender a tocar algún instrumento.

Según recuerda, en su casa escuchaba diversos estilos de música, según el gusto de sus padres y de su hermano, lo que le brindó un amplio panorama en cuanto a géneros.

Sin embargo, “fue hasta que un tío me regaló un casete de un guitarrista español llamado Pepe Romero, que descubrí que quería tocar guitarra. Cuando lo escuché me cambió totalmente el panorama que tenía de ese instrumento del que yo pensaba que solo era para acompañar. Yo me impresioné y decidí que quería tocar así, por ello le pedí a mi papa que me regalara una guitarra en mi cumpleaños”.

Su papá le dijo que sí, pero le advirtió que no estaba dispuesto a perder la inversión y su respuesta fue que no lo defraudaría.

Con la guitarra en sus manos, un primo le enseñó los primeros acordes, pero al mes le indicó que debía ir a una escuela; sin embargo, en una fiesta vio tocar al señor Milciades Poveda, que toca en Los Juglares y Los de Palacagüina, y quiso que le diera clase. Así llegó a la Escuela Flavio Galo y un año después se integró con Denis Miranda; ya para 2007 formaba parte de la Orquesta de Guitarras de Nicaragua.

Viajó a Costa Rica a un encuentro centroamericano de guitarristas y ahí conoció a grandes maestros latinoamericanos de la guitarra. En 2009 pasó a tocar rock y dejó la guitarra acústica por una eléctrica.

“Mi papá me compró la guitarra eléctrica, pero sin amplificador, así que tenía que andar prestando. Conforme pasó el tiempo fui adquiriendo mis equipos. Para 2011 empecé a incursionar en bandas como Luxfero; creé mi propia banda que se llamaba Sexto Circuito, en la que combinábamos jazz, funk, rock y también tuve la dicha de entrar a Manifiesto Urbano y le abrimos a Calle 13, algo que fue magnífico. También le abrí la clínica a un guitarrista brasileño, uno de los mejores del mundo”, señaló Ríos Meléndez.

Actualmente este joven tiene 19 años y ha compartido escenario con grandes guitarristas y músicos de diversos países, y pese a que se ha cultivado mucho, dice que sigue estudiando y que lo hará hasta que se muera, porque el conocimiento es infinito.

Al concluir la entrevista señaló: “Uno llega hasta donde quiera llegar y queda hasta donde quiere quedar”.