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Un nombre desafiante y un argumento con fuerza hicieron de Contracorriente una serie televisiva exitosa de manufactura nacional. Hace dos años irrumpió en la programación nacional impulsada por Puntos de Encuentro y logró conquistar el gusto de los nicaragüenses. Su objetivo, más que entretener, era educar y alertar acerca del fenómeno de la trata de personas.

Su directora, Martha Clarisa Hernández, se mostró muy satisfecha con el impacto de la serie y también con el hecho de que la cineasta estadounidense Liz Miller realizara un documental sobre el argumento de Contracorriente.

“Una de las cosas que más nos ha conmovido es que una cineasta que conoció la serie decidiera hacer un documental sobre ella. Nos impacta porque nuestro trabajo toca una diversidad de temas, como la explotación sexual, la violencia, las relaciones incestuosas, aunque el tópico central es la trata de personas, y consideramos que este trabajo de Miller resalta la importancia de hacer una serie educativa”, dijo Hernández.

Asimismo, Hernández señaló: “En la casa, la calle y la cama trata de la serie Contracorriente, pero específicamente de la temática que se abordó sobre la trata de personas. Así que para todos es satisfactorio haber hecho un producto que genera un cambio de mentalidad en quienes la ven y que también caló en un especialista del cine en quien despertó el deseo de hacer una pieza sobre la serie”.

Según comentó Morena Guadalupe Espinoza, lo interesante es que la serie aborda específicamente la estrategia como país contra la trata de personas y considera que esta acción coloca a Nicaragua a la vanguardia desde una fundación aliada con la Coalición Nacional contra la trata de personas.

“Lo interesante del documental, y que creo es lo que cautivó a la cineasta, es que no es la típica telenovela, sino que tiene un enfoque educativo y que no se limita al argumento televisivo, sino que luego su elenco se dedicó a visitar a casi 21 mil estudiantes para conversar con los jóvenes sobre dónde buscar ayuda y hablar sobre este y otros fenómenos que les afectan”, señaló. Según Marta Clarisa Hernández, uno de los grandes retos de Contracorriente es que fue hecho solo por mujeres, desde la cámara hasta el control de sonido, puestos que generalmente están copados por hombres.

“Si bien es cierto en esos puestos estamos en desventaja respecto a los hombres, nosotros tratamos de capacitar y ya podemos decir que la serie fue una especie de escuela de capacitación para mujeres en esos campos de trabajo”, dijo Hernández.