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Aprendiz de mago, policía, detective, abogada y hasta monstruo de las nieves. Todos ellos se llaman Harry, un nombre que parece dar mucho de sí en la literatura, el cine y la pequeña pantalla.

Harry es nombre de origen germano y forma medieval de Henry que significa “el que gobierna el hogar” y que es muy popular en Gran Bretaña, aunque, si hay un lugar donde tiene tirón, es en sagas literarias, películas y series de televisión. Basta con pensar un poco y seguro que nos vienen a la mente unos cuantos protagonistas de este nombre.

Y, por supuesto, uno de los primeros Harry será el aprendiz de mago de ojos verdes, gafas redondas y misteriosa cicatriz en la frente, que vive aventuras y desventuras en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, mientras blandiendo la varita se aplica en derrotar a lord Voldermor.

Harry James Potter es producto de la pluma de la escritora JK Rowling, quien no solo le dio su misma fecha de nacimiento, el 31 de julio, sino que le bautizó como Harry, porque es su nombre de pila favorito para chicos.

Siete libros que vieron la luz con “Harry Potter y la piedra filosofal” en 1997 y cerraron las aventuras con “Harry Potter y las reliquias de la muerte” diez años después. Con unas ventas totales de 450 millones de ejemplares, si al aprendiz de mago le faltaba algo de fama, esta acabó de hacerse planetaria con la llegada de la saga cinematográfica.

Aunque el mundo mágico no ha tirado la varita y Rowling anunció recientemente que escribirá el primero de los guiones de una serie de películas ambientadas en el universo del mago, y será coproductora y guionista de una obra de teatro basada en la infancia de Harry.

Harry el policía

Pero, si hay una profesión que le va al nombre de Harry como anillo al dedo, es la de policía, sobre todo si cumple los tópicos de ser un poco perdedor, con una complicada vida privada y de métodos brillantes pero no ortodoxos.

Harry Hole se llama el comisario salido de la imaginación de Jo Nesbo, uno de los padres de la literatura negra noruega. Este Harry encarna como pocos a la figura del antihéroe.

Guapo, defensor de la justicia social y en busca de un poco de paz y armonía personal, es, sin embargo, deslenguado, irónico, adicto al alcohol, solitario, poco dado a seguir las normas y con una desastrosa vida sentimental. En resumidas cuentas, el chico malo del que cualquier chica se enamoraría, aunque sepa que no debería.

Tan desastroso en gestionar su vida privada como brillante en la profesional, Harry Hole resuelve sus casos desde la Brigada de Delitos Violentos de Oslo en títulos como “Petirrojo”, “El redentor”, “Némesis” o “El muñeco de nieve”.

Nesbo ha construido un personaje lleno de matices, del que se puede conocer hasta el más mínimo detalle gracias al currículum que de él ha creado en su web. Treintañero de Oslo, alto, atlético, delgado, rubio, de ojos azules y nariz grande. Su vida es un “ni contigo ni sin ti” con Rakel. Escucha la música de Sex Pistols, Duke Ellington o Slipknot, entre otros muchos, y su mayor ambición es “entender qué es la maldad y qué es el amor”... Casi nada.

Hay Harrys que no necesitan más presentación que sus palabras: “No hay nada malo en disparar siempre que se dispare a las personas adecuadas” o “Este es un Magnum 44, el revólver más potente del mundo capaz de volarle la cabeza. ¿Le hace feliz?”, llevan sin pérdida al inspector Harry “El sucio” Callahan, del departamento de Policía de San Francisco.

Una vez más Harry es un detective solitario, cínico y dispuesto a hacerse cargo de los casos más complicados, lo que le vale su apelativo de “El sucio”, al que puso rostro Clint Eastwood, en “Dirty Harry”, “Magnum Force”, “The Enforcer”, “Sudden Impact” y “The Dead Pool”.

“Venga, alégrame el día”, “Un hombre debe conocer sus limitaciones” o “Cuando un hombre desnudo va persiguiendo a una mujer indefensa con un cuchillo, imagino que no está recaudando fondos para la Cruz Roja” son otras de las sentencias inconfundibles del inspector Callahan, tanto como su Magnum 44.

Harry el detective

Y tirando del hilo de los Harrys es fácil pasar de los policías a los detectives privados. Lo que quizás no sea tan fácil de encontrar sea un detective y mago que asesora a la Policía de Chicago para resolver crímenes en los que la magia o los fenómenos paranormales tienen algo que decir.

Existe, y su nombre es Harry Dresden, protagonista de la saga literaria firmada por Jim Butcher, al que se reconoce por su lóbrega imagen de sombrero y largo abrigo negro junto a su inseparable cayado, de la que también se hizo una adaptación televisiva titulada “The Dresden Files” de factura canadiense.

También por mundos misteriosos vagaba el detective estadounidense pero afincado en Gran Bretaña Harry Dickson, al que se conoce como el Sherlock Holmes americano, por inspirarse en el personaje de Conan Doyle.

Este Harry, que como el gran Holmes fumaba en pipa, lo mismo resolvía crímenes y robos que se enfrentaba a vampiros, fantasmas o hechiceros. Escritas en los años treinta por Jean Ray, este personaje, del que se hicieron gran cantidad de cómic, tuvo en realidad su origen en Alemania a comienzos del siglo pasado.

Harry se declina en femenino

El nombre de Harry también tiene su versión femenina, que puede ser Harriette, Henrietta o Harriet, que es así como se llama la protagonista de “Harry’s Law”, sobre un bufete de abogados nada convencional.

Harriet “Harry” Korn está protagonizada por la oscarizada Kathy Bates, una abogada de patentes un poco cascarrabias y aburrida de su trabajo que, tras ser despedida y vivir en un solo día dos curiosos accidentes que casi acaban con su vida, decide crear su propio bufete que abre sus puertas a todo tipo de casos en una antigua zapatería.

Harry el monstruo resultón

Y si alguien no podía faltar en una lista de Harrys famosos ese es, por su originalidad, Harry “El pies grandes”. Ese monstruo nada monstruoso que acabará conviviendo con la familia Henderson, quien se las ve y se las desea para ocultar al gigante amable y divertido de las autoridades y de un cazador de “bigfoot”. Todo ello en la película “Harry and the Hendersons” (1987), una comedia amable que ganó un Oscar al mejor maquillaje y que lleva el hombre de Harry a otra dimensión.