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Todo el planeta tiene una opinión formada sobre ella y su actitud no deja indiferente a nadie. Miley Cyrus, exchica Disney y reina de las polémicas en 2013, este año se ha reinventado como nadie tras su etapa de ídolo adolescente y lo hace de la mano de uno de los grandes de la moda. Con él se viste de Jacobs y sin él se desviste.

Es imposible saber con exactitud si todos los escándalos que protagoniza esta cantante estadounidense se deben a una deliberada campaña de mercadotecnia o si, simplemente, Miley Cyrus es así. Lo que está claro es que, vaya a donde vaya y haga lo que haga, esta joven deja huella. Basta con introducir su nombre en Google, fue la persona más buscada en 2013, para encontrar casi 500 millones de resultados, que crecen cada día. La mayoría se refieren a los escándalos protagonizados por esta joven, que comenzó su carrera en 2006 ligada a la factoría Disney pero que, desde 2010, se ha desvinculado totalmente de la imagen dulce que caracteriza a los ídolos de la marca.

Musa de Marc Jacobs

Pese a su gusto por la provocación, los últimos titulares protagonizados por Cyrus están relacionados con el mundo de la moda, sin escándalos de por medio. La actriz y cantante será la nueva imagen de la colección primavera/verano 2014 de Marc Jacobs.

La lengua más fotografiada

Si hay algo que caracteriza a Cyrus es su lengua, una parte de su anatomía que, de tanto mostrarla al mundo, ha convertido en icono del pop.

La cantante ha hecho de sacar la lengua su seña de identidad y, según ha explicado recientemente en una entrevista en la televisión estadounidense ABC, el motivo de esta mueca se encuentra en su timidez. Según ella, le incomoda que la fotografíen y hace este gesto porque no sabe sonreír.

Su pasión por enseñar la lengua llegó a su máximo apogeo con la publicación del vídeo de su éxito “Wrecking ball”, que recibió cien millones de visitas en seis días, en el que la cantante aparece desnuda sobre una bola de demolición y lamiendo un mazo.

La reina del “twerking”

Cyrus, de 21 años, publicó su nuevo disco, “Bangerz”, después del verano y lo acompañó con un radical cambio de imagen, que no impidió que fuera acogido con buenas críticas. Fue durante la presentación de este disco en la gala de los MTV Video Music Awards 2013 en Nueva York, cuando la cantante se situó en el ojo del huracán gracias a su actuación, de alto contenido erótico, junto al también cantante Robin Thicke.

Durante la gala, en la que derrochó rebeldía, sexualidad y excesos, Cyrus dejó boquiabiertos a muchos espectadores al llevar a cabo el movimiento conocido como “twerking” y poniéndolo de moda en todo el mundo.

Los medios de comunicación estadounidenses, como The New York Times, tildaron la actuación de “caótica” y “vergonzosa”, y las redes sociales hirvieron con parodias y comentarios sobre su intervención.