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Fabricar en el espacio piezas metálicas para aviones, imprimir comida con forma de piedra o disponer de una biblioteca digital de objetos imprimibles desde nuestro móvil son tres de las opciones más innovadoras que permiten las impresoras de objetos sólidos de última generación. Pero ¿cómo funciona esta prodigiosa fábrica que permite materializar todo tipo de sólidos y cómo cambiará nuestras vidas? He aquí algunas respuestas. La empresa Search and Make impulsa el proyecto RAScomRAS, que consiste en desarrollar un ecosistema para la impresión 3D, integrado por una nueva impresora, un repositorio de objetos en habla hispana y un sistema operativo de impresión intuitivo.

Fácil

Gracias a su repositorio online, un depósito o archivo centralizado donde se almacena y mantiene información digital, este ecosistema posibilitará que diseñadores, desarrolladores y creativos puedan subir sus objetos y sean descargados por cualquier usuario en cualquier parte del mundo para hacerlos realidad en cuestión de minutos.

 

Tableta de siete pulgadas

El ecosistema incluye la nueva impresora 3D RCR-D1, que lleva incorporada una tableta de siete pulgadas donde se encuentra alojado su sistema operativo para imprimir en 3D, con lo cual manejarla “no será muy distinto a utilizar un smartphone”, según esta compañía con sedes en Madrid (España) y Austin (EE.UU.).
Este sistema operativo propio permite gestionar las impresiones de forma remota e interactuando con aplicaciones propias o de desarrolladores independientes, con unos toques de pantalla.