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Nunca aprendió a tocar guitarra, pero su pasión por la música lo llevó a integrar desde finales de los años 60 cinco agrupaciones musicales de las cuales la única que perdura es Llama Viva, que hoy cumple 35 años de existencia.

Este músico es don Alfredo Rosales, propietario de una modesta panadería en las inmediaciones del Puente León. Rosales recordó para VARIEDADES los nombres de los primeros músicos que se apuntaron con el proyecto que todavía dirige el guitarrista Augusto Gallegos.

Recuerda que cuando conoció a Gallegos, a través de Mario Mena “Pulmón”, ya había integrado grupos como “La oscuridad latente” y “Fórmula Infinita”. “Pulmón” estuvo en los grupos que Rosales había formado y ya había cancelado dos agrupaciones por diversos problemas.

Cuando “Pulmón” le habló del proyecto de Gallegos, Rosales le dijo al director de Llama Viva “yo ya cerré capítulo con estos jodidos, pero si querés intentarlo, hacelo”. Entonces Rosales suministró los instrumentos. El proyecto lo inician “Pulmón”, Gallegos y Fidel, cuñado de Augusto que cantaba y tocaba guitarra. En los teclados estaba un muchacho al que le decían “Chukin”, y en el bajo un joven de apellido Plazaola, quien fue el primero en abandonar el proyecto, porque se metió a estudiar asuntos de agricultura en Chinandega. Su ausencia se compensó con la incorporación de José Santamaría, quien estuvo bastante tiempo en el grupo, pero se retiró por razones de estudio y fue sustituido por Jimi Delgado (q.e.p.d.).

Le fue difícil encontrar un buen bajista hace 35 años, pero un día dieron con José “Chepito” Centeno, quien ya se había fogueado en “Energía Mística”. Julio Cansino, que había militado en los Átomos, tocaba con Llama Viva, y después apareció John McDonald, que estaba en Honduras.


Nadie es profeta en su tierra
Rosales, actual manager de Llama Viva, dice que la agrupación se dio a conocer en Corinto. En uno de los toques “nos encontramos con el ingeniero René Contreras, quien era socio de la discoteca “Samanta” y dijo que le gustaba el rock clásico que interpretaba Llama Viva”.

Al llegar, el grupo tuvo una aceptación total, llegándose a hacer más notoria la afluencia de gente. Llegaban espectadores de Chinandega, El Viejo, León y otros sectores occidentales, porque disfrutaban el rock clásico que no tocaban las radioemisoras en Managua.

Las únicas que se atrevían a poner ese tipo de música eran Radio Vanguardia, que quedaba del hospital Bautista dos cuadras y media abajo, y la Juvenil, que operó en lo que ahora es el complejo habitacional del presidente Daniel Ortega.

La celebración del aniversario de Llama Viva es hoy en Ruta Maya.