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Dicen que los recuerdos son el tesoro más valioso del ser humano; ese recurso que nos garantiza el seguro refugio en épocas o momentos especiales ya pasados.

“Managua en el recuerdo de un poblano” es el boleto de regreso en el tiempo a la vieja Managua a través de la memoria y vivencias de niñez y juventud del periodista e historiador masatepino, Roberto Sánchez Ramírez, desde hace mucho, parte de los “adoptados” de la capital.

Las memorias de Sánchez recogidas en su nueva publicación, la más completa y seria sobre el tema --según calificó el doctor Danilo Aguirre Solís, Director de EL NUEVO DIARIO y prologuista de la obra--, seguramente no se alejan mucho de las que atesoran los managuas que vivieron los esplendores de esta ciudad antes de 1972, quienes sufrieron su destrucción con el terremoto; que añoran la calidez del ambiente y que desean recobre un poco el brillo de entonces.


Iconos de la vieja Managua
Es por ello que la presentación oficial de la obra, celebrada la noche del pasado jueves, trascendió lo protocolario para dar cabida a los sentimientos de melancolía, de complicidad y de gozo, al hacer el recorrido mental por las avenidas de la vieja capital y al evocar episodios y personajes de la época, algunos vivos y presentes esa noche, como es el caso de Ángela Aguirre, fundadora y dueña de El Munich, punto de referencia de la vida nocturna de la vieja Managua.

También acudió a la cita Francisca Villarta, “La Chica Vaca”, todo un personaje de ayer y hoy en las festividades en honor a Santo Domingo de Guzmán. Estuvo además Arsenio Mojica, a quien el autor del libro presentó como el “hombre más popular entre los chavalos”, por ser el encargado de entregar las fichas para las inolvidables “vueltas” en el carrusel de caballitos: todos protagonistas de la obra de Sánchez.

“Los personajes son esta noche lo más importante, porque son los que le dan vida a mi libro”, reconoció el autor ante los presentes, no sin minutos antes haber pedido aplausos para las herederas del sabor de doña Juanita Martínez, dueña de la recordada carne asada del Gran Hotel. También reconoció ante la audiencia al famoso “Comandante Cero”, Edén Pastora, protagonista del Asalto al Palacio, hazaña a la que Sánchez decidió dedicarle el capítulo de cierre de su obra.

La del jueves fue una noche de Managua. Se recordó la bohemia, el desaparecido tren, los atardeceres de novios en el malecón; también las golondrinas de los cables de tendido eléctrico y a las otras “golondrinas”, aquellas que atrapaban a los varones con sus encantos femeninos luciéndose dispuestas en las bancas, ésas que también volaron como las de los cables.

Se fueron las golondrinas, más no los recuerdos, y esos ahora están dispuestos para quienes deseen hacer ese recorrido por la Managua que fue.


Bolero, danzón y mambo
Y como no hay combinación más perfecta que la nostalgia y la música, durante el encuentro no faltó el llamado al bolero, al danzón y al mambo. El trío Los Caporales y el grupo Los Matanceros fueron los encargados de entregar momentos de puro sentimiento, y también de alegría, con la interpretación de los sabrosos y contagiantes ritmos de la época.


Honores
La de Sánchez es una obra tan grande para los managuas de entonces, así como para los de hoy que de esos tiempos no encuentran más que escasos restos; y también para la Managua misma y su historia.

Aguirre Solís se refirió a este trabajo como el más “acucioso, integral y ameno” que se ha presentado hasta ahora sobre el tema.

Y el valor del mismo ya fue reconocido. La noche de su presentación, el Aula Magna de la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología resultó pequeña para el nutrido público que acudió al primer encuentro con “Managua en el recuerdo de un poblano”.

También se reconoció el aporte que Sánchez ha hecho a la capital por medio de su labor investigativa, enfocada en el rescate histórico cultural de la capital.

Por ese aporte la Alcaldía de Managua decidió otorgarle la distinción de “Hijo dilecto”, según adelantó el vicealcalde Felipe Nery Leiva, quien selló su oportunidad de palabra diciendo: “Espero que las próximas autoridades conserven a Roberto Sánchez”.

La Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y la Asociación de Chontaleños residentes en Managua aprovecharon también la ocasión para hacer reconocimientos públicos al trabajo de Sánchez.