•   Nueva York, Estados Unidos  |
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  • EFE

Un verdadero shock térmico causó el cantante Marc Anthony en el Barclays Center de Brooklyn, en Nueva York, donde neutralizó las bajas temperaturas con el cierre de su gira “Vivir mi vida”, al son de los que se consideran ya clásicos de la salsa como “Valió la pena” o “Vivir lo nuestro”.

Como los grandes divos, Marc Anthony subió al escenario entre el fervor de miles de fans, con gafas de sol y necesitando solo un movimiento de caderas para enloquecer a un público mayoritariamente latino.

Nada suntuoso

Pero a diferencia de otras grandes estrellas de la música actual, Anthony no necesitó un escenario especialmente sofisticado (solo una plataforma circular para poder llegar a toda la audiencia), ni coreografías multitudinarias o proyecciones artísticas para cautivar.

Un hombre pequeño y delgado con un carisma enorme se bastó y se sobró para cargar a sus espaldas dos horas de concierto sin apenas descanso.

Un galán atípico que fue capaz de casarse con dos de las latinas más bellas: Jennifer López y Dayanara Torres.