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Londres/ El País

El paso del tiempo, o quizá la imperante obsesión por la delgadez, ha acabado matizando las sinuosas curvas de Eva Herzigova, aquella espectacular rubia que causó estragos con su sujetador Wonderbra mientras espetaba a su rendido público: “Mírame a los ojos…he dicho a los ojos”. La maniquí checa no ha dejado de trabajar desde entonces, pero, a punto de cumplirse tres lustros de aquella exitosa campaña publicitaria, desembarcaba esta semana en Londres para festejar su regreso a primera línea como nuevo rostro de la firma Louis Vuitton.

A sus 35 años y madre de un niño, el nombre de Herzigova es sólo uno más entre la nómina de supermodelos de los años 90, lanzadas a la reconquista del mundo de la moda en claro desafío a otros físicos más jóvenes.

La alemana Claudia Schiffer sentenció en una ocasión que el fenómeno de las “top” erigidas en verdaderos iconos de su época resulta irrepetible, porque sus colegas de hoy deben competir con famosos de diversa índole que conforman el objetivo predilecto de los anunciantes.

La fama, que sugirió como clave para obtener un buen contrato publicitario, resumiría la resurrección de nombres como el de Linda Evagelista, Naomi Campbell, Christy Turlington, Cindy Crawford o ella misma, en su día objeto de una atención mediática que superó al merecido por las estrellas hollywoodenses.

Se tomaron un receso
Todas ellas, a excepción de Campbell, se tomaron algún receso para asentar su vida familiar y tener hijos y, sin bien nunca desaparecieron completamente del foco, ahora quieren demostrar que su imagen reciclada pisa fuerte.

Schiffer, de 37 años, ha transformado a aquella Barbie germánica en una modelo estilosa y sofisticada, como recogen las campañas de Chanel y Salvatore Ferragamo para la presente temporada. La casi cuarentona Turlington, dedicada en los últimos años al mundo de la cosmética, vuelve por todo lo alto con Escada. De Evangelista siempre se recuerda su arrogante sentencia de que nunca se levantaba de la cama “por menos de 10 mil dólares”.

Se desconoce el sueldo que la canadiense ha percibido por dejarse fotografiar, a sus 43 años, por Steve Meisel para Prada, aunque se presume en muchos ceros.

Naomi Campbell es la única del grupo en reconocer su intención de retirarse, pero la casa Yves Saint Laurent ha conseguido tentarle para que reconsidere una salida de escena a sus envidiables 38 años.