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  • EFE

En la pasada ceremonia de los premios Óscar, celebrada el 2 de marzo, Julia Roberts fue una de las estrellas que se paseó por la alfombra roja del Dolby Theatre de Los Ángeles, con un elegante vestido negro de Givenchy con encajes, haciendo gala una vez más de su característica y amplia sonrisa.

Pero por desgracia, tras ese feliz gesto, la que fuera nombrada “novia de América” ocultaba sus más oscuras preocupaciones personales. Y es que, a sus 46 años, la actriz está pasando por un momento agridulce, ya que las alegrías que le ha dado su participación en la película “August: Osage Country” contrastan con las desdichas familiares que atraviesa en estos momentos.

Una mala racha personal

Poco antes de la ceremonia, se especulaba con la posibilidad de que Roberts no acudiera a la cita, debido a sus delicadas circunstancias personales.

En febrero de este año se conoció la noticia de que la hermanastra de la actriz, Nancy Motes, había muerto a causa de una sobredosis. Poco después se confirmó que había sido un suicidio, y prueba de ello era la larga y detallada nota que Motes había escrito antes de su fallecimiento.

La muerte de la que, a sus 37 años, era la hermana pequeña de Roberts supuso un “shock” emocional para toda la familia, que hizo público sus sentimientos de “gran tristeza” a través de un comunicado.

A esta tragedia se le suma que la madre de ambas, Betty Lou, está enferma de cáncer de pulmón, información que la actriz conoce desde el pasado noviembre. Otro duro golpe para Roberts, que con solo diez años perdió a su padre por culpa del cáncer.

Por todo esto, la publicación Sunday People reveló que, según indicaban fuentes cercanas a la familia, la actriz llegó a plantearse seriamente no presentarse en el que es el evento cinematográfico más popular del planeta.

Un dulce momento profesional

A pesar de esto, Roberts ha encontrado en esta última producción motivos por los que sonreír. Su papel en “August”, film que muestra los conflictos de una familia algo disfuncional, ha recibido numerosos halagos, y para muchos, ha supuesto el retorno de la actriz al “cine con mayúsculas”, debido a la irregularidad que manifiesta su carrera desde que ganó el Óscar en el 2001 con “Erin Brockovich”.

Los aplausos de la crítica y el público se vieron reafirmados con la nominación de Roberts como mejor actriz de reparto en reconocidos premios como los Globos de Oro, los Bafta y, sobre todo, los Premios de la Academia de Hollywood.

Y así, nos volvemos a situar en el Dolby Theatre, entre los “flashes”, los medios y las grandes estrellas del séptimo arte que recorren la alfombra roja, atrayendo cada año las miradas de millones de espectadores de todo el mundo. En medio de este glamuroso caos, Roberts realizó su primera aparición pública tras la muerte de su hermanastra.

En el “selfie”

Fue uno de los rostros de la famosa “selfie” que la presentadora tomó y subió a la red social Twitter. El tuit en el que se incluía la imagen, en la que también aparecían celebridades como Brad Pitt, Angelina Jolie o Bradley Cooper, se acabó convirtiendo en el más retuiteado de la historia.

Cómplices de broma

Además, formó parte de otra anécdota de forma indirecta, cuando Cate Blanchett, ganadora del Óscar a mejor actriz por “Blue Jasmine”, recogía su premio. En su discurso de agradecimiento, la australiana lanzó un “Julia, ‘hastag’ suck it” (que podría traducirse como un “Julia ‘hastag’ chúpate esa”). “Ya sabes lo que quiero decir”, añadía. Comentarios que despertaron las carcajadas de la aludida y que dejaba entrever que entre ellas había algún tipo de broma interna. Más tarde y ante la insistencia de los periodistas, Blanchett desvelaba que esta broma tenía su raíz en un encuentro de ambas en el bar, sin revelar nada más.