Jorge Eduardo Arellano
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Colaboración
“Sonetos fechos al itálico modo”; con este título, el marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza, introduce a la lengua castellana los sonetos italianos. Estos, fueron cultivados por grandes como Quevedo, Lope de Vega, Cervantes y Góngora, sin olvidar a Darío con sus sonetos modernistas de versos alejandrinos y polimétricos.

Los sonetos han sido últimamente relegados al clasicismo literario, pero afortunadamente ciertos poetas de gran habilidad han revivido esta forma de expresión poética.

El pasado sábado 25 de octubre el Cafetín Literario Kolschitzky, de Masaya, dirigido por la señora María Isabel Tiffer Alduvín, tuvo el honor de recibir al poeta Noel Sánchez Aráuz, oriundo de Masaya, quien deleitó a la audiencia con lo mejor de su obra “Una mañana en la tarde”, y otros poemas que incluirá en una producción futura a publicarse.

El poeta Sánchez Aráuz retornó magistralmente a la estructura original del soneto. Si bien Sánchez no escribe sólo sonetos, su poesía es poseedora de un toque clásico inconfundible, digna de ser introducida en los cánones poéticos.

Este recital fue dedicado al gran poeta Álvaro Urtecho (1951-2007), a quien Sánchez dedicó su poema “La tinaja de la Alfarera”. Urtecho advirtió la temática de la poesía de Sánchez en las áreas de la temporalidad, el amor y la muerte. Además, se contó con la participación del distinguido intelectual nicaragüense, Iván Uriarte, quien dijo que los sonetos de Sánchez “son una invitación a la quietud y a la serenidad”. Sánchez es uno de los pocos después del poeta Eudoro Solís (1900-1974) en crear este tipo de obras.