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  • EFE Reportajes

El Macan (apelativo indonesio para el tigre) es un Porsche por los cuatro costados, sin ninguna duda, que además, visto al natural, supera cualquier expectativa creada con las imágenes con las que Porsche ha estado invadiendo los medios de comunicación hasta su puesta en escena.

La semejanza visual con el Cayenne es evidente, pero mucho menor cuando se nos muestra físicamente. El Macan exhibe formas visualmente muy poderosas, caracterizadas por una marcada anchura y una silueta de baja altura que hereda los rasgos básicos de un 911, concentrados en el primer tercio del coche, aunque también contiene trazos del híbrido enchufable 918.

La firma lumínica delantera es característica y es la que más puede inducir a la similitud con el Cayenne, mientras la trasera es completamente nueva y moderna, basada en la tecnología de barras LED. La luz de posición es una línea recta y la de freno circunda y dibuja todo el grupo óptico.

La anchura del auto es evidente en la vista frontal, en tanto que la trasera nos muestra un marcado perfil de los pasos de rueda.

Amplio espacio

El interior rezuma el estilo Porsche inaugurado por el modelo Panamera, caracterizado por una zona central que concentra, especialmente en la superficie que rodea el selector de cambio, una gran cantidad de interruptores para activar distintos dispositivos y sistemas de asistencia y programas de conducción.

El abultado túnel central delimita dos espacios delanteros muy marcados, mientras en la parte trasera nos encontramos con amplio espacio para los pasajeros. Dos puertas de generoso tamaño dan un acceso muy limpio a las plazas traseras.

Desde el punto de vista técnico, el equipo de ingeniería de Porsche ha partido del Audi Q5, al que ha ido desnudando hasta llegar a la plataforma, para actuar sobre ella.

El objetivo ha sido lograr un bastidor con las exigencias de resistencia a las torsiones que caracterizan a cualquier Porsche. Los potentes motores y sus elevadas prestaciones imponen criterios dinámicos diferentes a los pueda ofrecer el Audi, aun siendo considerado un buen SUV. Pero Porsche juega en otra liga.

A partir de aquí poco ha quedado del Audi Q5. Algunos elementos de la arquitectura de suspensión y los frenos traseros en los modelos “inferiores” de la gama son algunos de los elementos respetados, al igual que el motor diesel V6 de 3.0 litros, un Audi utilizado, con algunos retoques, por el fabricante de automóviles deportivos en el Panamera y en el Cayenne.

Deportivo

Porsche ha puesto lo demás bajo su exigente criterio deportivo, empezando por un sistema de tracción integral derivado del utilizado en el 911 Carrera 4, el Porsche Traction Management (PTM), cuya característica fundamental es su dominante trasera y constante actividad para distribuir el par hacia el eje delantero si las condiciones de motricidad varían.

El centro del sistema es la tracción a las cuatro ruedas activa con embrague de discos múltiples de control electrónico y regulado por campos característicos, además del diferencial de frenado automático (ABD) y el control antirresbalamiento (ASR). La distribución flexible del par se realiza a través de un engranaje adicional acoplado denominado Hang-On, de forma que el eje trasero está siempre propulsado y el delantero recibe fuerza en función del grado de cierre del embrague de discos múltiples.

El sistema se acomoda a las condiciones de cada momento de la conducción gracias a la información generadas por los sensores, que controlan continuamente las revoluciones de las cuatro ruedas, la aceleración longitudinal y transversal del vehículo, además del ángulo de dirección.

Sistema eficiente

El sistema dispone en todas las versiones de un selector para Offroad, que se puede activar en marcas, hasta una velocidad de 80 km/h, y otro que activa el sistema de descenso de cuestas PHC (Porsche Hill Control), que mantiene la velocidad constante entre 3 y 30 km/h en las cuestas pronunciadas.

Las cualidades del sistema han sido evidentes en esta primera toma de contacto, ya que con neumáticos de asfalto y suelo embarrado, el Macan se ha situado y ha evolucionado con corrección, sin perder las trazadas, aunque dándole tiempo al sistema a actuar.

Las salidas fuera del asfalto mejoran notablemente con la suspensión neumática opcional, que es la primera que se ofrece en el segmento de los SUV compactos y una de las tres que Porsche ofrece para este modelo. La suspensión es de acero y está combinada con el sistema Porsche Active Suspension Management (PASM).

Todoterreno

Con la suspensión neumática se puede variar la distancia hasta el suelo en tres niveles, el de todoterreno, que sitúa el vehículo 40 milímetros por encima, el normal, a una distancia máxima con respecto al suelo de 230 milímetros, y el bajo que hace descender la carrocería 10 milímetros, con lo que la altura libre al suelo es del 18 centímetros.

Fuera del asfalto las tres versiones exhiben un comportamiento similar, mientras en asfalto son los dos pequeños, el S Diesel, y el S de gasolina, los que son más parecidos, mientras el Turbo se desmarca para situarse en un escalón dinámico muy por encima. Los 4.8 segundos hablan frente a los 5.4 de la versión S y los casi 6 segundos de la motorización diesel.