• |
  • |
  • END

Por primera vez en la historia del liberalismo, una serie de batallas militares que libró el ejército del general José Santos Zelaya, fueron recopiladas en un libro titulado “Gestas heroicas liberales”, que será presentado después de las elecciones municipales de este domingo 9 de noviembre.

Las investigaciones las llevó a cabo durante un año el doctor Wilfredo Navarro, quien dijo a EL NUEVO DIARIO que su libro no contiene ni un solo concepto político, sino que refleja las luchas libradas por el ejército de Zelaya, presidente de Nicaragua desde 1893 hasta 1909.

Dentro de los hechos destaca la batalla de la Cuesta, que dio el triunfo a la revolución liberal, y no fue de 300 soldados, sino que ahí participaron más de 4 mil soldados conservadores y 3 mil liberales, además del accionar de barcos artillados por los dos bandos en el Lago Xolotlán.

El libro recoge los partes de guerra y reportes militares de los jefes que reflejaron la dinamia y violencia de la batalla. Igualmente se reporta que hubo dos guerras, la de abril de 1894 contra Honduras, donde el ejército entró a ese país, se tomó Tegucigalpa y cambió al presidente hondureño, y la epopeya de la reconquista de la Mosquitia. Además se rescata el papel que desempeñaron Rigoberto Cabezas y otros liberales notables.

Por último, el doctor Navarro narra la batalla de Namasigüe, cuando Nicaragua enfrentó a los ejércitos de El Salvador y Honduras, a los que Zelaya derrotó y nuevamente se tomó Tegucigalpa e iba para El Salvador, pero fue frenado por los norteamericanos.

Dice el autor que en esa época el ejército nicaragüense tenía una alta capacidad militar, por lo que era el más poderoso de la región centroamericana.

En el libro se destaca una anécdota importante, porque en todos los países hay un monumento al soldado desconocido, pero en el caso de Nicaragua existe un monumento de esa naturaleza. Se trata del soldado liberal que se llamó Ramón Montoya Chavarría . El de la estatua de Montoya.

El monumento es de un soldado de León que participó en la batalla de Namasigüe y murió cuando las tropas hondureñas iban en desbandas y él salió de la trinchera para señalar por dónde iba el enemigo, pero una bala le atravesó el corazón.

Cuando los conservadores ganaron el poder, mandaron a quitar la estatua de Montoya y se la regalaron a un sacerdote de Granada para que la derritiera e hiciera una campana.

Liberales de la época se dieron cuenta y llegaron donde el sacerdote a comprarle la estatua por cien dólares, y la guardaron para ponerla después.

Con el terremoto de 1972 desapareció la estatua, y Somoza, en una reunión de ministros ordenó investigar la situación. Un ministro de Somoza dijo dónde estaba la estatua del único soldado desconocido del que se conoce su identidad. En el libro Navarro narra la participación de mujeres en acciones de combate en el ejército de Zelaya.