•   León  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Fe, tradición y arte conforman el triduo que se ha convertido en el estandarte de una comunidad leonesa que a través de los años ha hecho de la elaboración de alfombras de aserrín, una expresión para exaltar la pasión de Jesucristo.

El Viernes Santo es el día elegido para llevar a cabo esta manifestación que en la ciudad de León se concentra en Sutiaba, donde se consagran dos calles que son adornadas con este arte para que por ahí pase la imagen de Jesucristo que yace en el sepulcro.

Este año las alfombras pasionarias no solo estarán en ese espacio público, sino que, con el fin de contribuir a la preservación y promoción de la tradición, el Centro de Arte de la Fundación Ortiz-Gurdián también está presentando una muestra de alfombras de aserrín elaboradas por el personal de su Taller de Restauración, con el objetivo de integrar el arte popular desde el museo a la comunidad y viceversa, según explicó la señora Leonnié Blandón.

No solo restauran

Según explicó Juan Esteban Collaguazo, quien junto a doña Elva Alvear es responsable del Taller de Restauración de la Fundación Ortiz-Gurdián, el personal del taller elaboró las alfombras que reflejan las 14 estaciones de la vía sacra.

Para los jóvenes Maykell Reyes, Jhony Osejo, Derlin Pérez, Oscar Galeano, José Lindo y Juan Sánchez, este trabajo fue una faceta nueva, pero no complicada, porque fue una especie de oportunidad para que plasmaran sus ideas e inquietudes.

“Hemos charlado sobre el objetivo y así se fue trabajando. Son temas bastante generales, recurrimos a la escuela sevillana para este trabajo que no es nada complicado desde el punto de vista artístico y que permite que el Centro de Arte se vincule con la comunidad gracias a este arte efímero y popular”, señaló.

Siete días invirtieron para realizar este trabajo que presentan en formatos grandes desde el sábado hasta el 25 de abril en Casa Deshón.

“La ejecución fue en cuatro días, hay bastante habilidad y queremos que el público disfrute lo que se pueda hacer, sobre todo en estos momento en los que las personas buscan la reconciliación con Dios”, aseveró Collaguazo.

Lo tradicionalista

El señor Federico Quezada desde hace más de 20 años elabora alfombras de aserrín. Escribió un manual sobre cómo hacerlas y según explicó es el único que emplea la técnica que rescata las alfombras de retablo.

Él es uno de los 70 artesanos que elaboran alfombras en su casa el Viernes Santo en la calle de las alfombras; para ello trabaja con su familia y también invita a sus amigos.

Él comentó sobre los diversos elementos que se han usado a lo largo de la historia para hacer alfombras y dijo que hoy en día se ve la alfombra en relieve y se contemplan elementos como escarcha, ojos de muñecas, pedazos de espejos y otros que las hacen más vistosas, sin dejar a un lado el aserrín.

El señor Quezada ha innovado con la realización de performance. “Hago representaciones en las que conjugo el aserrín con elementos vivos. El año pasado hice toda la escenografía teatral y dos muchachos simularon ser los atlantes de la Catedral; este año va a ser algo mucho mejor, porque escenificaré el pecado original, con Adán y Eva. Quiero dar la sensación de algo real inmerso en las alfombras, siguiendo la evolución en el tiempo”, señaló.

Carácter histórico de las alfombras

HISTORIA• El señor Adolfo Sánchez expondrá sobre la historia de las alfombras basado en la segunda edición del libro Alfombras de flores y aserrín coloreado.

Aborda el período de 1524 a 1609, donde no existe ningún dato sobre alfombras. De 1610 a 1820 como período de la Colonia y ya León está junto a Sutiaba.

“En ese período descubro un proceso de formación de la religiosidad leonesa, de entrada no hay alfombras. En la Calle Real es hasta 1731 que se empieza a poblar de Chinchunte hacia la Ronda. Se da una alianza política que se traslada a la religión, surgen las alfombras porque los criollos querían demostrar que eran sujetos sociales importantes y los sutiabas buscaban demostrar que tenían habilidades y cualidades culturales, y poder político”, señaló Sánchez.

Así empiezan las alfombras como ejercicio de poder político, administrativo y de identidad social de grupos en 1760.

“Las de los criollos eran de aserrín y tenían motivos arabescos. Las de los sutiabas eran de flores. Estas alfombras desaparecen para 1917, porque a los criollos los ahogan política y económicamente los conservadores y la intervención norteamericana; y a los sutiabas en 1902 Zelaya los anexó como un barrio”, reveló.