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El ballet clásico en Nicaragua ha desafiado las carencias presupuestarias y ha logrado abrirse campo hasta constituir una escuela nacional que forma alumnos con calidad interpretativa. La historia de esta disciplina artística inicia en 1988, con un proyecto creado por doña Ana Amalia Sierra y que fue aprobado por el Gobierno.

De esa semilla nació la primera graduación de bailarines profesionales de Nicaragua, de la que egresaron cinco jóvenes, entre los que se encontraba el hoy maestro William Herrera.

Diez años duró el sueño. En 1998, el Gobierno de entonces no incluyó entre sus perspectivas culturales el ballet clásico y prefirió fortalecer el perfil folclórico en la Escuela Nacional de Ballet.

A partir de esto hubo desmotivación por parte de los graduados que pretendían crear una compañía. Sin embargo, no todos se dieron por vencidos y algunos decidieron retomar el proyecto de forma privada.

La maestra Conny Villegas, ya fallecida, y el maestro William Herrera, fueron pilares en esa ola entusiasta y lograron abrir la escuela con perfil privado, con ayuda de la Asociación de Artistas Nicaragüenses de la Danza. Desde 2002 hasta 2008 subsistieron con apoyo del Ballet Folclórico Quetzalnáhuatl.

"En 2008 había un nuevo Gobierno y propusimos al Instituto Nicaragüense de Cultura que retomara este proyecto, porque en realidad implica mucho esfuerzo económico. El arquitecto Luis Morales Alonso lo aceptó y nos dijo que empezáramos a trabajar. Así nació esta segunda etapa y retornamos al tercer piso del Teatro Nacional Rubén Darío", señaló William Herrera, director de la Escuela Nacional de Ballet.

Mantiene calidad

En su primera etapa la escuela se perfiló como una de las mejores a nivel centroamericano y en esta segunda no se está quedando atrás.

“Ha habido mucha motivación por parte de los jóvenes. Tenemos una gran cantidad de estudiantes, aproximadamente 60 alumnos. De 2008 a esta fecha hemos tenido la dicha de tener dos graduaciones. Hemos egresado alumnos que ahora están bailando en Estados Unidos, lo cual demuestra que la calidad se mantiene y que hemos alcanzado avances significativos en metodología y proyección internacional", aseveró.

Además, señaló que sus alumnos participaron en uno de los festivales más importantes de la zona y obtuvieron medallas de oro y de diamante. La escuela como institución fue condecorada como la mejor tercer escuela, entre 18 que participaron.

Costos

El ballet es una de las disciplinas artísticas más costosas desde el punto de vista económico. Por ejemplo, un par de zapatillas de punta vale 98 dólares, y duran tan solo tres meses.

Herrera dijo que todo el vestuario lo mandan a traer al extranjero, al igual que las zapatillas de punta, porque no se elabora nada de eso aquí. Lo que se está fabricando en el país son las zapatillas de media punta, que son de cuero.

“El ballet también es costoso porque los muchachos deben tener una alimentación adecuada, y se paga a varios maestros, pues los alumnos no solo son formados en ballet sino también en una serie de asignaturas complementarias como dúo clásico, repertorio, apreciación de la danza, expresión corporal, técnicas de acrobacias, folclore, entre otras", aseveró.

Finalmente, invitó a los jóvenes a inscribirse en la escuela, donde la mayoría de alumnos son becados, porque provienen de familias de escasos recursos. Los aranceles son de 200 córdobas al mes para los demás estudiantes.

 

98 dólares cuesta un par de zapatillas de punta, y solo duran 3 meses.

 

4 años dura la carrera corta y 8 la larga, que es para niños.

 

"Nicaragua tiene la única escuela que está graduando elenco masculino, y nuestros alumnos en Centroamérica son buscados para papeles principales en obras".

William Herrera, Director Escuela Nacional de Ballet.