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Con Juanes y Miguel Bosé cantando a dúo, acompañados por Víctor Manuel, Ana Belén y Miguel Ríos culminó la madrugada del domingo un doble concierto en homenaje al presidente socialista Salvador Allende, en el año del centenario de su nacimiento.

Unas 30.000 personas asistieron al concierto efectuado en el simbólico Estadio Nacional, entre ellas, la presidenta Michelle Bachelet, socialista como Allende, nacido el 26 de junio de 1908, y que se suicidó en el Palacio de Gobierno durante el golpe militar que lo derrocó el 11 de septiembre de 1973.

El concierto "Cien años, mil sueños" fue organizada por la Fundación Salvador Allende y coordinada por el español Víctor Manuel para conmemorar el centenario del natalicio del mandatario. Hubo un primer concierto el viernes, y un segundo, el sábado por la noche, que concluyó la madrugada del domingo

El espectáculo de casi cinco horas de duración se desarrolló en la pista atlética del Estadio Nacional, convertido en campo de detenidos tras el golpe encabezado por el general Augusto Pinochet. Para el concierto de homenaje a Allende se montó un escenario con tres pantallas gigantes en las que se exhibieron imágenes del mandatario y partes de sus discursos.

"Las ideas, por mucho que se maten, nunca mueren y la prueba es que después de tantos años estamos aquí", dijo Bosé en alusión a Allende.

Bosé, con temas como "Bandido", causó el mismo furor que despierta en sus visitas a Chile, e invitó al escenario al colombiano Juanes, con quien cantó a dúo "Nada particular". En las estrofas finales fueron acompañados por Víctor Manuel, Ana Belén y Miguel Ríos.

Bosé preside la Fundación ALAS, ideada por la colombiana Shakira, para luchar contra el hambre y la marginación de la niñez latinoamericana.

La gran mayoría del público no se enteró de la presencia de Bachelet, ubicada en un palco de difícil acceso, quien se retiró raudamente del estadio al concluir el concierto, sin formular declaraciones.

Juanes antecedió en el escenario a Bosé con sólo dos temas, "Odio por amor" y "A Dios le pido".

El colombiano dijo que "lo más importante es que a través del arte podamos todos reconocernos como lo que somos, como hermanos y que podamos vivir, en un futuro, en esta hermosa región, en paz y que nuestras diferencias al final sea una gran, gran, riqueza".

La primera jornada del concierto el viernes estuvo dominada por artistas locales y veteranos conjuntos folclóricos famosos en los setenta y otros más jóvenes.

En la segunda destacaron los españoles, unos pocos artistas locales y el grupo folclórico de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Joaquín Sabina dijo que "es muy emocionante cruzar el mar para pisar el Estadio Nacional, de tan sangriento recuerdo para la gente de mi generación, y hoy está lleno de gente libre, solidaria, con memoria y 'upelienta''', en alusión a la coalición política de la Unidad Popular, que llevó a Allende al poder en 1970.

En su presentación cantó "Y nos dieron las diez" y "Noches de boda".

Antes estuvo el veterano rockero Miguel Ríos, quien contó que junto a Ismael Serrano visitaron Villa Grimaldi, un centro secreto de detención y tortura de la dictadura militar, donde desaparecieron decenas de partidarios de Allende. El lugar fue convertido en un Parque por la Paz.

"No hay mejor canción para sentir la revolución que hemos sentido esta mañana que un tema que se llama "Nos siguen pegando abajo", afirmó Ríos antes de interpretar la canción de Charly García.

Serrano, que incluyó en su actuación el conocidísimo "Papá cuéntame otra vez", declaró que Allende "es una referencia moral ineludible para todos nosotros".

La presentación española comenzó con Víctor Manuel y Ana Belén, que despertaron furor con "El hombre del piano", "La puerta de Alcalá" y "Sólo pienso en ti".