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  • EFE

La condición universal de Mafalda, una niña “inteligente, irónica, inconformista, contestataria y sensible” que sueña con cambiar el mundo, ha pesado de forma decisiva para que Joaquín Salvador Lavado “Quino” lograse el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Esta es la primera vez que este galardón recae en un humorista gráfico y dibujante como es Quino (Mendoza, Argentina, 1932), aunque en ediciones pasadas ya fueron candidatos a este galardón otros como Mingote o Forges.

El jurado, presidido por el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, quiso en esta ocasión saldar la deuda que tenía pendiente con este género y, prácticamente por unanimidad, ha reconocido el trabajo de este dibujante multipremiado, que alcanzó fama internacional con la creación del universo de Mafalda.

El acta del jurado, hecha pública ayer en la capital de Asturias, destaca cómo esa niña de melena corta y negra, vestida con trajes de lunares, “percibe la complejidad del mundo desde la sencillez de los ojos infantiles” y cómo sueña con cambiarlo por otro “más digno, justo y respetuoso con los derechos humanos”.

Pequeña sabia

Así, puede verse a la filósofa y sabia amiga de Susanita, Manolito, Miguelito y Felipe cómo dice “¡Sí a la democracia! ¡Sí a la justicia! !Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!” en una de sus miles de viñetas.

“Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre”, asegura en otra y se parte de risa mientras en otra tira lee la definición de democracia como “Gobierno en el que el pueblo ejerce la soberanía”. “Al cumplirse el 50 aniversario del nacimiento de Mafalda, los lúcidos mensajes de Quino siguen vigentes por haber combinado con sabiduría la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento”, señaló el jurado en su acta, en la que destaca también el “enorme valor educativo” de su obra y de unos personajes que “trascienden cualquier geografía, edad y condición social”.

Trayectoria

Las tiras y viñetas de Mafalda han sido traducidas a más de 30 idiomas y se han llevado al cine y la televisión, aunque inicialmente este personaje había sido concebido para una campaña publicitaria que nunca vio la luz.

Las historias de este personaje contestatario, que empezó a publicarse en un semanario bonaerense en 1964, llegaron a Europa en 1969 de la mano del Premio Príncipe de Asturias Umberto Eco, que la definió como una “heroína iracunda”, y se han publicado en diarios y revistas de todo el mundo. En 1973, Quino dejó de dibujarla, aunque el interés por Mafalda ha seguido vigente hasta la actualidad, con sus libros reimprimiéndose y adaptándose a las nuevas tecnologías, disponibles en formato digital.

El premio

La candidatura de Quino, que había sido propuesta por el catedrático de Geografía y demógrafo Rafael Puyol, se impuso en las últimas votaciones del jurado al periodista mexicano Jacobo

Zabludovsky, al filósofo Emilio Lledó, la periodista congoleña Caddy Adzuba y el biólogo español afincado en Estados Unidos Francisco José Ayala.

El premio está dotado con una escultura diseñada por Joan Miró —símbolo representativo del galardón—, 50,000 euros en metálico, un diploma y una insignia.

 

50

años tiene de existencia este personaje.