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  • EFE

El nuevo Suzuki S-Cross, sustituto natural del actual SX4, es una interesante versión, cargada de contundencia argumental, configurada con una instalación de GLP (gas licuado del petróleo) o también denominado autogás, que ha sido realizada una vez matriculado, en uno de los veinte concesionarios cualificados y homologados para este tipo de instalaciones.

El GLP hace especialmente atractivo la versión de gasolina del S-Cross. El gas da una oportunidad comercial a una variante que de otro modo únicamente estaría en el catálogo de forma simbólica.

S-Cross, que en algunos mercados se comercializa como SX4, supone para la marca un salto de segmento en comparación con este último. De hecho, este modelo es una simbiosis de ‘crossover’ de tracción integral y un espacio berlina familiar.

Arquitectura

El peldaño que ha subido Suzuki en arquitectura y volumen y la postura comercial dado al modelo, coloca al S-Cross en una posición media, entre un Peugeot 2008, por ejemplo, y el Nissan Qashqai, que se mantiene como el líder de SUV compactos más cercanos al asfalto que la tierra de las pistas. Se exhibe un nuevo diseño, equilibrado en los dos tercios traseros, y algo más discutible en el primer tercio delantero, en el que, quizá, las grandes dimensiones de los grupos ópticos descomponen ese equilibrio general. No obstante, es apreciable la evolución de estilo sobre el SX4 y en conjunto resulta agradable a la vista.

Los diseñadores han logrado un habitáculo luminoso y de aspecto general agradable, con un diseño sencillo, de gran claridad, que ofrece una completa información al conductor, a través de pocos dispositivos y muy claros de lectura.

El espacio disponible en las plazas delanteras y las traseras es de lo mejor, aunque estas presentan una banqueta corrida con respaldo de plegado asimétrico, con formas poco pronunciadas para poder sujetar mejor a los viajeros.

Competitivo

Cuenta con 430 litros de capacidad en el maletero, se ubica en una posición intermedia, también, respecto a sus competidores potenciales.

Aunque pueda considerarse en el medio de dos polos de un mercado SUV que no para de crecer, prácticamente el único que ha sobrevivido a la crisis, el S-Cross es un ‘crossover’ ligero que se adapta bien a las necesidades de un gran núcleo de clientes que busca funcionalidad, poco consumo y fiabilidad, un atributo que está garantizado en esta marca japonesa.

La fiabilidad viene determinada por el rendimiento del motor a lo largo del tiempo, por la fatiga del bastidor y el tacto general de conducción. Hasta el momento, los modelos de Suzuki han mostrado en estos apartados a un alto nivel.

Diversos modos de utilidad

En un mando ubicado junto a la consola central se puede elegir entre los modos Auto, Sport, Snow y Lock. El Auto es la mejor opción en condiciones normales, en la que también se optimiza el consumo de combustible. En este modo de conducción el sistema activa la tracción integral si es necesario.

Snow: Es perfecto para la utilización sobre nieve o superficies resbaladizas.

Sport: Está diseñado para una conducción más exigente, para lo que se incrementa el rendimiento, con más prestaciones del motor y de la aceleración.

Motor: El motor utilizado en esta versión es un viejo conocido de la marca, pero sometido a una profunda actualización para reducir las fricciones interiores, entre otras medidas, de manera que se mejora el funcionamiento, con una incidencia directa en la reducción del consumo. Ha sido aligerado, de forma que ello ha contribuido también a mejorar el consumo, al tiempo que la potencia.

Lock : Finalmente, permite sacar el vehículo de atascos en barro, nieve o arena, transmitiendo la fuerza motriz a todas las ruedas. El sistema de tracción actúa en consonancia con el ESP y otras tecnologías de ontrol para liberar el vehículo.