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  • EFE

La cantante norteamericana Alicia Keys llenó la noche de Rabat de “soul” y cerró de forma brillante la intensa semana musical del festival Mawazine, que este año cumplió su 13va edición.

Vestida con un sencillo conjunto negro de pantalón de cuero y una camiseta de tirantes, más una malla –indumentaria que no se cambió en todo el concierto–, y con el pelo recogido en una trenza, Keys prestó su inmensa voz para interpretar temas de “soul” y pop para un público que desconocía la mayor parte de su obra.

Sonaron en esta noche Nueva York, “Baby baby”, “No one”, “Tears always win”, “Listen to your heart” o “Everytime you hold me”, y Keys alternó las baladas sentada al piano con los ritmos más roqueros de pie en el escenario, haciendo participar al público con palmas y coros.

Complicidad

La artista de 33 años, que ha vendido 40 millones de discos y tiene 15 premios Grammy, tuvo un guiño de complicidad con Marruecos al desplegar en las pantallas gigantes del escenario imágenes de su última visita a Marruecos en el año 2009, en ensayos, en el concierto, en paseos callejeros o en el “hamam” (baño árabe).

Gracias al festival Mawazine, Rabat ha degustado durante una semana músicas de todo el mundo en seis escenarios distintos –internacional, africano y árabe, y otros–, con un gran nivel de organización y orden.