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  • EFE

Citroen no deja de sorprender. Es inherente al fabricante francés que desde su creación asombre con sus atrevidas creaciones, parece que siempre exentas de complejos, que siempre son admitidas por un mercado que no ha tenido las mismas consideraciones con otros fabricantes.

El Citroen C4 Cactus va a formar parte de esa parte atrevida de la historia de la marca del doble Chevron y con firma española, porque este peculiar coche se fabrica en Madrid para todo el mundo.

Difícil de describir, el Cactus despierta más simpatías que antipatías y grandes dosis de curiosidad cuando quien se acerca al coche, descubre los “airbump” o un diseño del tablero de a bordo que, por lo avanzado, no encaja en “a priori” en un coche compacto ideado para ser funcional y asequible.

No obstante, una cosa es la reacción ante su presencia y otra muy distinta la decisión de compra, en la que entran en juego más consideraciones que la puramente emocional, a pesar de que los atributos emocionales pesan y mucho en la lógica del comprador.

La estética sorprendente del C4 Cactus, que le hace estar más cerca de los “concept car” de salón que del asfalto, es uno de los valores de este nuevo compacto, muy distinto a todo lo que se ofrece en el mercado. Es acentuado con los paneles protectores, que forman parte, además, de la llamativa combinación de colores preparada por la marca para ofrece el cliente un alto grado de personalización, tan de moda ahora.

Con aires de ‘crossover’, es decir, de un híbrido entre SUV ligero y turismo, el Cactus irradia carácter por los cuatro costados. Es original en todo, aunque toma rasgos básicos de la arquitectura frontal de un Picasso de nueva generación, por ejemplo, y de algún otro modelo en algunas de las perspectivas que se contempla desde fuera.

En lo que sí es absolutamente original es en el planteamiento de las superficies de la carrocería, protegidas con los innovadores paneles plagados de bolsas inyectadas de aire “airbump” para proteger al coche de la dura batalla urbana diaria. Se trata de una “piel” de TPU (poliuretano termoplástico) que encierra cápsulas de aire, cuya función es la de amortiguar los pequeños golpes y proteger la carrocería de los roces. Asegura la marca que los ‘airbump’ no necesitan mantenimiento específico, y contribuyen directamente a la reducción de los costes de mantenimiento y reparación del vehículo.

Estos paneles incrustados en la chapa de la carrocería están disponibles en cuatro colores (negro, gris, duna y chocolate), y con ellos se multiplican las posibilidades de vehículo, al poder combinarse con los 10 colores de carrocería disponibles, una paleta que podría ampliarse, y a los acabados universos interiores (armonía interior gris, armonía interior Habana y armonía interior purple).

Si el exterior rompe moldes, el planteamiento interior es toda una sorpresa. Lo primero que ve el viajero es un tablero de bordo limpio, minimalista, de muy buen aspecto, especialmente en los acabados de color, que no está acompañado por el resto de los detalles de acabado y materiales utilizados en el panelado interior, que deja ver una terminación pobre, que desentona con el aspecto general.

5 pasajeros caben dentro del C4 Cactus.

188 km/h es la velocidad máxima.

Espacioso. Este vehículo es muy confortable.