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  • EFE Reportajes

Las especiales condiciones dinámicas de este RS están rubricadas a simple vista con una llamativa presencia sobre el asfalto, con una musculación muy evidente de todos sus ángulos, desde los abultados pasos de rueda hasta llamativos detalles de diseño que marcan el carácter deportivo de este Q3.

Un signo evidente de su potente aspecto es la parrilla Singleframe hexagonal, delimitada por un marco en aluminio mate y las grandes entradas de aire que incluyen insertos de rejilla negra en diseño de panal.

El paragolpes RS muestra un marcado perfil y una inscripción quattro de color negro decora la entrada central de aire.

La silueta es un alto valor en este Q. La línea del techo es de estilo coupé, con los últimos montantes muy inclinados que refuerzan el aspecto deportivo general del coche, realzado, además, por generosas ruedas sobre llantas de 18 pulgadas y un también generoso alerón trasero, ubicado al final de la línea de techo.

En la zona trasera dominan los grupos ópticos tintados en rojo oscuro, así como el tubo final de escape, de gran tamaño, y un prominente paragolpes, que aloja un difusor con seis nervaduras longitudinales.

Al final, son detalles repartidos aquí y allá, no muchos, para exhibir un aspecto general que, dentro de la discreción que caracteriza a la marca, descubre sus credenciales reales.

Comodidad

Las pantallas del MMI y el sistema de información al conductor (FIS) dan la bienvenida a este con el emblema RS Q3.

La ergonomía de los asientos es otro de los puntos a tener en cuenta en este coche, porque es imprescindible una buena sujeción lateral para contrarrestar las fuerzas de gravedad que genera un auto de estas prestaciones cuando se usa en estado deportivo.

Como curiosidad, este cinco cilindros presenta un intervalo de encendido de 144 grados y una secuencia de encendido un-dos-cuatro-cinco-tres, de forma que alternativamente explosionan los cilindros contiguos y los más distanciados.

Esta forma de funcionar es la causa del particular ritmo y sonido del motor, que ha sido dotado de un sistema de amortiguación de las oscilaciones torsionales ubicado en el extremo delantero del cigüeñal para compensar las fuerzas de inercia libres del propulsor.

El motor del Audi RS Q3 está sobrealimentado con turbocompresor de gran tamaño, con una turbina de 64 milímetros de diámetro que a plena carga es capaz de comprimir 335 litros de aire por segundo.

Fácil conducción

La opción de conducción manual tampoco varía mucho la situación para el conductor, porque las asistencias electrónicas, salvo que se desconecten, van a ayudar más allá de lo esperado.

Colocar el auto en la curva no es difícil. Entrar pasado activa la natural tendencia al subviraje del Q3, pero hacerlo a la velocidad adecuada hace que el bastidor se coloque con mucha consistencia sobre la línea que quiere dibujar el conductor.

Para evitar fuertes transferencias de masa, especialmente interiores, es aconsejable en este RS hacer las frenadas un poco más suaves y anticipadas de lo que se harían en un turismo. La carrocería no se mueve en las maniobras bruscas, pero en el interior el piloto y los acompañantes sí van a notar la fuerza de la gravedad.

 

1,665 kilogramos de peso.

 

64 milímetros de diámetro tiene la turbina.