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Las bombas estallaban. Las “vacas culonas” hacían de las suyas en la calle. Santo Domingo venía bailando sobre los hombros de sus cargadores, y de la ITR de Ciudad Jardín una cuadra abajo, un grupo de chavalos quiso romper la tradición y ponerle un poco de música al ambiente.

Estaban en la casa de Carlos Luis Mejía. Sacaron sus "chunches" a la cuneta y empezaron a tocar cumbias y música chinamera. El espectáculo era fuera de lo común. No había escenario pero sí artistas en ciernes. La gente que iba en la procesión se detuvo a cantar y a bailar mientras ellos gritaban el primer ¡Viva Santo Domingo!, de lo que hoy es una carrera.

DESAFIANDO AL SOL

Cinco años después, en el mismo sitio, los "chunches" son instrumentos musicales de primera, el grupo ya tiene un nombre famoso, no cantan bajo el sol sino a la sombra de un toldo que cubre el escenario desde el que deleitan a su público.

4 de agosto de 2014. El mero día de Santo Domingo. El público estaba impaciente. El sol hacía de las suyas, pero no hubo calor ni lunes que impidieran que a las 11:20 de la mañana la gente bailara sobre el hirviente pavimento, al ritmo de La Cuneta Son Machín. El público era completamente heterogéneo. Igual bailaban los chavalos como los adultos. Doña Emérita Hernández tiene 68 años y no pudo resistirse a bailar el son de "El viejo y la vieja". "Desde hace tres años me vengo para esta zona, porque ellos siempre tocan aquí por Santo Domingo y la verdad es que esos chavalos lo contagian a uno, son alegrísimos", dijo Hernández.

PROTEGIDOS DE “MINGUITO”

Con el sticker de “jincho” por todos lados, los cuneteros hicieron de las suyas. Augusto Mejía compartió que todos los años la celebración es en la misma esquina que los vio nacer a la fama con un proyecto que recuperara la música popular que se toca en las fiestas patronales, pero que a la vez la mezclara con elementos de música moderna como el rap, el funky.

“Como agradecimiento a Santo Domingo de Guzmán, al que consideramos benefactor del grupo, año con año cantamos para saludar su pasada", dijo Mejía.

Del grupo original no está Fabio Buitrago y el tecladista no vivió ese primer experimento, los demás miembros han permanecido en el proyecto desde 2009.

"Ese día estuvo alegre, bailamos con los piruquitas en la calle y a partir de ahí vimos que a la gente le gustaba y le generaba alegría ese tipo de música, como que hacía falta que se tocara eso", recordó.

Sin embargo, confesó que no esperaban que “esto caminara tan bien, porque lo hacíamos por el disfrute”.

Asimismo, dijo que en estos cinco años lo más difícil ha sido tratar de encontrar espacio y oportunidades, aunque reconoce que en Nicaragua se ha mejorado un poco en ese sentido, asegura que los músicos siguen teniendo muchos problemas con los patrocinios, que sirven para cobrar menos en las entradas.

En noviembre se viene el tercer disco con elementos de rock sin perder los “colores de música popular, sones de toro, cumbias”.

Hoy por hoy, para ellos el desafío es mantenerse y que el grupo sea económicamente sostenible, para que les permita dedicarse a él por completo.

 

2 discos han editado, y trabajan en el tercero.

 

5 años cumplió La Cuneta Son Machín.